Los límites de mi teclado.

Este es mi post número 300. Hace poco más de tres años que comencé con este blog cuyo porvenir, por cierto, algunos auguraron oscuro. La verdad es que el futuro era un pelín negro, más por la apariencia (tenía el fondo negro y la letra blanca) que por las posibilidades de que la gente no me siguiera. Estaba seguro que tendría lectores. A saber: mis hijos (19 y 16 años), mi esposa (mejor omito su edad) y mi amigo Juan de Sevilla (………taitantos + – como yo). Juan de Sevilla, al que todos conocéis, se ha ido haciendo un hueco en este blog hasta el punto que tiene seguidores en varios países y os ha arrastrado hasta protocol.es

Este es mi limitado espacio de trabajo
Este es mi espacio de trabajo

La verdad es que escribir me ha llevado mucho tiempo. Pero no me puedo quejar y por encima de estadísticas, me ha permitido hacer amigos y acercarme a muchas personas que me parecen interesantes, expertas en esta materia y dignas de ser tenidas en cuenta. Además, he aprendido y extraído conclusiones de los cientos de comentarios que habéis vertido en el blog y en otros tantos debates llevados a cabo en grupos especializados donde vengo introduciendo mis post como elementos iniciadores de debate.

En muchas ocasiones he afirmado -y lo he oído decir de otros más avezados- que el protocolo es una herramienta de comunicación. Con esta intención – la de comunicarme con vosotros escribiendo sobre protocolo, imagen y comunicación – mantengo este blog  y sin embargo pienso, como modesto articulista, que el teclado de mi ordenador y mis capacidades son muy limitados y que en muchas ocasiones no encuentro la forma de trasladar «paquetizada» en un post toda la información que deseo. Tanto es así que mis limitaciones han hecho que, en alguna ocasión, mis palabras escritas fueran mal interpretadas cuando, si las hubiera dicho frente al receptor, «cara a cara», la carga de comunicación gestual habría ayudado al acercamiento intelectual y personal en lugar de crear barreras motivadas por la ausencia de gesto. Aún así, intercambiando palabras escritas, al final conseguí hacerme entender correctamente (hablando escribiendo, se entiende la gente)

La famosa regla de Albert Merahbian  «7%-38%-55%» – aunque no es aplicable en todo contexto- en este, en el que tu y yo nos relacionamos, no tiene ninguna validez porque no disfrutamos de la oportunidad de vernos y obtener una información adicional a la que proporcionan los caracteres sobre el papel. Como este tipo de comunicación – yo-escribo-tu-me-lees- es muy limitada, encuentro especial satisfacción en las charlas en universidades -este viernes y sábado en la Universidad de A Coruña-, en el entrenamiento a políticos o en el asesoramiento a empresarios. En estas actuaciones, un solo gesto traslada más información que la suma de decenas de palabras. ¡Cuanta información se intercambia en ese primer saludo, miradas, gestos de sorpresa, interés, agradecimiento mutuo, expectación, control y auto-control, cansancio, aceptación, satisfacción …!

Es una lástima que yo no pueda observar tu gesto, y que tu -por mucho que yo me esfuerce- no puedas decodificar, en toda su amplitud y por mi culpa, cuanto escribo. Lo siento, pero esa eficiencia en la comunicación solo la consiguen Vargas Llosa o Cela y, a veces, las palabras de Jon Favreau unidas al gesto y paralingüística de Obama.

Gracias por seguirme.

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. Estimado Juan:
    En primer lugar felicitarte por tu blog número 300 y en segundo lugar agradecerte todas las enseñanzas que nos aportas a personas como yo que soy un verdadero ignorante en la materia.He aprendido,entre otras cosas,a fijarme en detalles en los que jamás hubiera caído.
    Gracias de verdad.

    José Ramón

  2. Querido amigo. Perdón por el retraso en la aprobación de tu post. Muchas gracias a ti por seguirme. Un fuerte abrazo.

  3. Estimado Juan de Dios:

    Te felicito, en primer lugar, por haber llegado al número 300, son la capacidad y profesionalidad, la voluntad y también la generosidad, los que contribuyen a ello.
    En segundo lugar, bien sabes que he llegado tarde. Desconozco si la apariencia del blog inicial se debió a cuestiones que fueran más allá de las técnicas, pero, a mi juicio, la actual le da al blog limpieza, orden y sencillez.
    Para finalizar, respecto a lo que escribes en el último párrafo, me gustaría decirte que no eres culpable de nada, es comunicación no verbal y lógicamente no es posible descifrar gestos; aunque van implícitos, de alguna forma, en las palabras de quienes participamos. Aún así, creo que consigues comunicar a la perfección aquello que pretendes de forma didáctica, comprensible y sencilla.

    Espero continuar aprendiendo de tus posts.

    Te reitero mi felicitación y te envío un cordial saludo.

    Ana Belén.

  4. Muchas gracias Ana Belén por tus cariñosas palabras. Espero seguir teniéndote ahí.
    Afectuosos saludos.

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