La estrategia del calcetín y el pañuelo.

Ya los hemos visto. Sí, ya hemos visto llorar a Rubalcaba y  a Patxi López. Se han emocionado en un mitin cuando han recordado que ETA ha abandonado las armas. Y es que los políticos también tienen su corazoncito y se emocionan. Es normal, son “perzonas umanas” dice mi amigo Juan de Sevilla. No es mi intención poner en duda la autenticidad de los sentimientos del candidato socialista pero el hecho es que, aún cuando todo el mundo tiene derecho a sentir y transmitir emociones, no estamos acostumbrados a ver cómo nuestros altos dirigentes lloran. De ahí mi sorpresa. Reír, los he visto reír muchas veces. Sonreír, con esa inequívoca mueca aprendida, también.

Sin embargo, no recuerdo haber visto llorar a los políticos ni tan siquiera cuando asistían a los entierros de tantos y tantos  asesinados por los terroristas. Me ha llamado la atención ver a un Rubalcaba –casi siempre inconmovible e impertérrito- emocionarse y soltar alguna lágrima. Sin duda hemos descubierto una nueva faceta del ex Ministro del Interior: el llanto.  A Rubalcaba sólo le he visto llorar el sábado pasado. Lleva decenas de años en política y, en asuntos de control de su imagen, cuando alguno de los líderes políticos de hoy comienza a andar, él ha vuelto, ha paseado el perro y ha alicatado hasta el techo tres cuartos de baño y dos cocinas.

El llanto humaniza y pone a la misma altura a un pensionista de la calle que a un político “de los que salen en la tele”……. es lo que tiene llorar frente a las cámaras. Las lágrimas  te hacen más cercano. Si a la conmoción interior que pudiera sentir un político por un hecho, se añaden frases tan lapidarias como “ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi vida” o “No se me ocurre ningún sitio mejor para hacer un acto público hoy que aquí” pues mucho mejor.Mucha más emoción y muchos más votos. Creo que no es necesario recordaros que la inmensa mayoría de las elecciones a las que el ser humano se enfrenta -las elecciones para el Congreso y Senado también- están influenciadas por las emociones más que por razonamientos sesudos y datos empíricos.

Rubalcaba y Patxi López lloran
Rubalcaba y Patxi López lloran

Hace unos días, una de las personas que asistían a mis charlas me preguntó si la aparición de Esperanza Aguirre con calcetines y tacones, tras haber salido indemne de un atentado en India, no podría ser considerada como una estrategia de comunicación. Le contesté que sí podría ser. En el mismo foro, alguien se refirió a la Ministra de Defensa y su inadecuada indumentaria del día de la Pascua Militar afirmando que lo buscado, de forma premeditada, era que se hablase de ella más que cualquiera de los presentes. Contesté, también, que sí podría ser.

Teniendo en cuenta lo anterior os lanzo esta pregunta: ¿Por qué Patxi López utiliza un pañuelo de hilo en lugar de Kleenex?.

La respuesta a la otra pregunta – la que todos imagináis y que yo no he hecho- no la sé, pero podría ser que sí.

Para emocionante este video de Pavarotti cantando “Carusso” en directo.

©Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. Me creo más las lágrimas de varios miembros de la Familia Real en el Funeral de Estado por las víctimas del 11-M que las de cualquier político a menos de un mes de las elecciones.

    Sí, son seres humanos, pero ¿sólo ahora?

    Un artículo que da qué pensar, lo cual es mucho.

    Un abrazo.

  2. Estimado Juan: Creo sinceramente que son las lágrimas más falsas que he visto en mi vida.
    Como acertadamente dice Aranzazu: ¿porque ahora y ni un atisbo de emoción o sentimiento por los cientos de asesinados durante todos estos largos años?
    Esto si que es política de comunicación e imagen: ya no sabes que hacer para evitar la catástrofe. ¡Que mezquindad por su parte!
    Excelente artículo.

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