A fumar un cigarrito ¿no?. Pues no, van a rezar….

Me he acordado que un directivo, al que no hace mucho ofrecí unas charlas sobre protocolo internacional, me  contaba una anécdota muy ilustrativa relacionada con las profundas brechas que distancian los usos y costumbres entre países y culturas. Os la traslado tal y como la recuerdo. En su día, me dió permiso para contar la anécdota. Omito su nombre y la empresa para la que trabaja.

Fumando un cigarrillo
Fumando un cigarrillo

Este businessman dedica gran parte de su vida profesional a viajar y hacer negocios en diferentes países del mundo tan dispares  como Rusia o Arabia Saudi. Estando en Rusia inmerso en un largo proceso de negociación, observaba cómo los rusos periódicamente abandonaban la reunión. Tras diez o quince minutos fuera de la sala, los que se habían ausentado regresaban. Extrañado preguntó a la intérprete qué ocurría y ella le contestó: salen a fumar.

Tiempo después  el mismo directivo se encontraba inmerso en otro dilatado encuentro de negociación en Arabia Saudí y tras observar que los saudíes abandonan dos o tres veces la reunión en el día, comentó a un miembro de la delegación contraría. «Van a fumar un cigarrito, ¿no?»  a lo que el saudí contestó: «Pues no, van a rezar».

Musulmanes rezando.
Musulmanes rezando.

El humor es privativo de la cultura, somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios y, para negociar o relacionarse con éxito con personas de otras culturas es necesario conocer sus costumbres. Información, información y más información y un poquito de modales internacionales.

¿Puede tener éxito una relación de negocios, diplomática, política o social sin una mínima adaptación de nuestros modales al de las personas con las que nos relacionamos?. Si no existe esa adaptación al otro y una mínima dejación del Yo ¿somos, desde el punto de vista del protocolo y los modales, correctos y educados?.

Quería compartir la anécdota contigo y me gustaría saber tu opinión. Ya me contarás…….

© Juan de Dios Orozco López

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4 comentarios

  1. .
    .
    ¿Por qué será que uno debe adaptarse a las costumbres de los países donde se viaja a negociar?
    ¿No sería mejor que cada uno se adaptara a un comportamiento neutral o internacional?

    Recuerdo a mi paso por Argentina que en un pueblo a todos los presentes se nos invitó a tomar mate ( infusión de una hierba ( tipo te ) de américa del sur; hasta aquí solo un agasajo, en manifestación de hospitalidad; pero resulta que el mate o receptáculo se iba llenando de agua caliente a medida que iba pasando de boca en boca con la misma cánula para chupar.
    ciertamente que no me hizo ninguna gracia.
    como tampoco hace gracia en una comida ver como eructan los presentes como signo de satisfacción.

    cosas que tiene este mundo.

    Ss.Cs.
    JoGa.
    .
    .

  2. No cabe duda que, incluso en los modos de relacionarse, la globalización está presente. Tendemos a actuar todos de la misma forma. Creo que es triste dejar de un lado las tradiciones culturales, los usos y las costumbres de un país. Sin embargo, no es menos cierto que si queremos tener éxito en las relaciones ¿por qué no adaptarnos a los demás….siempre que ellos hagan lo propio?. Es algo similar a si quiero que una visita se quede le ofrezco lo que le apetece. Por el contrario, si quiero que se marche y se que odia el humo, enciendo un cigarrillo y le pregunto ¿no te importa que fume, verdad?. Primero enciendo el cigarrillo y luego pregunto. En cuanto al mate argentino, a mi me pasó algo parecido en España. Yo tuve la precaución de chupar haciendo pinza con los dedos pulgar e índice, sin llegar a tocar la boquilla. Además, tengo otras anécdotas mucho más escatológicas e inconfesables en países orientales. Gracias por el comentario.
    Saludos. Juan de Dios.

  3. No hace falta irnos tan lejos para encontrar este tipo de costumbres. En Asturias (mi Asturias), cuando vamos a tomar sidra, el vaso se comparte. Si vamos dos personas el camarero suele poner dos vasos pero sólo por cuestión de rapidez en el «escanciado» y el servicio, que también es fácil que se mezclen. Si ya vamos un grupo de cuatro o seis personas, ponen dos o tres vasos. La costumbre es que, después de que el camarero «escancia un culín», el comensal debe tomarlo de un solo trago, dejando un poco en el fondo del vaso que debe tirar al suelo (o al recipiente destinado para ello), por el mismo borde donde él bebió, dejando así el vaso «limpio» para el siguiente comensal. Los escanciadores también tienen su técnica para saber por dónde bebió un cliente y así poder tirar ellos el resto de sidra por ese borde.
    A muchas personas no acostumbradas a este ritual (como todos los que rodean el mundo de nuestra sidra), les resulta, chocante, extraño, incluso un poco «guarro» eso de beber todos por el mismo vaso. Aquí, en cambio, lo vemos como una forma de «compartir» algo muy nuestro, como es la «bebida del paraíso», una conversación y unos momentos de tranquilidad con los amigos y las personas que apreciamos. Claro que, también respetamos que alguien quiera «su vaso» de uso exclusivo (y más en los tiempos que corren).
    ¡Hay que saber adaptarse de parte y parte!
    Un saludo a todos.

  4. ¡¡Que artículo más interesante y certero!! Y los comentarios….tienen razón….¿que haces? Desde luego, lo más acertado es lo que comenta Juan….pero a que situaciones más comprometidas y poco higiénicas podemos llegar por no ofender a nuestos anfitriones! El artículo me ha gustado muchísimo.

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