Comunicar con las tres “E”.

En los últimos días he estado ofreciendo charlas relacionadas con los modos de actuar y relacionarse -desde el punto de vista de los negocios y en diferentes partes del mundo-  en la Universidad de A Coruña y una importante empresa. En ellas he incluido lo que vengo denominando “La regla de las tres EEE” ( Eficacia, Eficiencia y Elegancia ) en comunicación. Son habilidades – porque se pueden aprender-  decisivas para ser un buen comunicador.

La Eficacia tiene que ver con la rapidez en la que el receptor capta y digiere la información emitida.  Así, si el comunicador emplea un lenguaje recargado al que añade giros gramaticales, el mensaje será más difícil y tardiamente interpretado por el receptor. El receptor, por su parte, puede hacer menos eficaz la comunicación sino efectúa una escucha activa. 

La Eficiencia estaría relacionada más directamente con las capacidades de comunicación del que emite el mensaje. En la Eficiencia del mensaje entra a formar parte tanto el conocimiento de la gramática como el uso adecuado de la Comunicación No Verbal (CNV). La CNV juega un papel decisivo en la comunicación y, por lo tanto, en el establecimiento de relaciones exitosas con otras culturas. Albert Mehrabian destacó la importancia del gesto frente al verbo en determinadas situaciones contextuales. Mi modesta experiencia me lleva a concluir que Mehrabian está en lo cierto y que  para ser buen comunicador es necesario, no solo disponer  de una adecuada fluidez verbal -entre otras cualidades- sino que es absolutamente imprescindible que las habilidades verbales sean acompañadas por  un amplio repertorio de habilidades gestuales. No es suficiente, en ambiente cultural ajeno, disponer de un profundo conocimiento de la gramática del otro idioma para ser eficiente en comunicación. La anterior afirmación se sustenta en que cada idioma lleva anejo un numeroso y complejo menú de gestos cuyo significado puede tener una traducción diferente en cada país. Por poner un ejemplo, para un británico, hacer el gesto “V” con los dedos índice y corazón tiene un significado diferente si se efectúa mostrando el anverso o el reverso de la mano.

Nos queda la última “E” referida a la Elegancia que, como factor decisivo en comunicación, tiene mucho que ver con la forma en que se traslada el mensaje. Aquí cabe destacar que la música (paralingüistica) con que se “adorna” el contenido debe ser la adecuada para que cause el efecto deseado. Así, se puede enviar un mismo paquete de contenidos, con distinta música, y ser interpretado de diferente manera. Lo importante para muchas culturas no es tanto lo que se dice sino cómo se dice.

De acuerdo con lo anterior, para comunicar con éxito en entornos culturales diferentes al tuyo, debes comenzar por conocer los usos y costumbres del país. Si dejamos de un lado las diferencias culturales, fracasaremos en nuestra relación cualquiera que esta sea.

Recuerda: Beefeater…esto……. quiero decir……. Be efficient, Be effective and Be polite.

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. Magnífico artículo, como siempre. Y totalmente de acuerdo con Aránzazu, el tono es muchísimas veces mas importante que el contenido, sin menospreciar el trabajo de campo, mi querido Juan.
    Enhorabuena, es una delicia leer tus artículos.

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