«Mejó que zos zobre que no que zos farte»

Lamento el titular. Lo lamento muy especialmente por los que no entendéis el «andalú», la lengua -forma de hablar peculiar y diferenciadora- de los andaluces. La verdad es que el otro día volví a hablar con mi amigo Juan de Sevilla sobre los tratamientos. Os resumo la conversación.

Mi amigo Juan: Mestoy asiendo mayó Güandedió. He hido al Lide y la kajera me ha tratao de «usté». Como a ti ta pasao, se mesta callendo er pelo…pero esto de que me traten de usté, me está asiendo enbejecé una jartá.

Yo: Juan no te preocpupes las empresas están implementando, entre las personas que tienen relación con sus públicos target, diferentes procedimientos que coadyuven a la fidelización de sus clientes mediante procesos relacionados con la excelencia en el trato.

Mi amigo Juan: ¿que qué?. ¿lo cualo? Joé con el Güandedió, pos no menterao de ná de lo queas disho.

Yo: Juan que a la empresa le interesa que sus clientes se encuentren satisfechos con el trato que reciben de sus empleados. Por eso te ha «usteado» en lugar de tuteado. No te preocupes, la cajera no te estaba llamándote viejo. Las buenas formas están, de nuevo, de moda.

Mi amigo Juan: ¡Cooooooño! Pos yo creía que lo de tutear era mas cercano y que la quiya esa me estaba disiendo que yo era un agüelete y me cavreao.

Yo: No hombre no se lo tengas en cuenta. Será que es una cajera educada.

Mi amigo Juan: Bale, bale. Yantiendo. mavia preocupao. Deberdá.

Yo: Esto de los tratamientos es, a veces, un poco complicado de aplicar. Ya sabes que el Gobierno del Presidente  Zapatero se quitó los tratamientos por acuerdo del Consejo de Ministros y que su decisión quedó reflejada en el Código del Buen Gobierno. Sin embargo, algunas autonomías conservan, para sus representantes institucionales, los tratamientos de Excelentísimo e Ilustrísimo, Molt honorable y Molt excellent.

Mi amigo Juan: ¿Mol qué? Joooodeeeer. Menosma que no tengo quescrivirles una carta quesino….lla te pidiria conzejo a ti.

Yo: No te preocupes, cuando me necesites ya sabes como localizarme…..pero en esto de los tratamientos, mejor es pasarse que quedarse corto. ¿ Me explico?.

Mi amigo Juan. ¡ bamo quesmejó que «zos zobre que no que zos farte» !.

Yo: ¿Cómo?. ¿ Qué quieres decir?. Ahora no entiendo yo.

Mi amigo Juan: Lla se que llebas tiempo fueradaquí, de andalusía. ¿No saves er chiste der varco lepero?. Mira, dise que un varco con tripulasió de lepe sestá undiendo y el segundo dabordo le dise ar capitan: ¡¡Mi capitan, mi capitan, quer varco zozobra!! y er capitan le contesta ¡¡pos mejó que zos zobre que no que zos farte!!.

Yo: Ya, ya……. ahora entiendo……

Mi amigo Juan: Guandedió ere má lento quer cavallo dun fotografo.

Yo: Es lo que tiene vivir en la capital de España…je,je.

Mi amigo Juan: E lo que tiene esta halejao de larealidá astuá y de tu tierra….no tentera dená.

Como siempre, Juan tiene razón. Últimamente no tengo tiempo de nada, no comprendo nada…..¿ y tú?

© Juan de Dios Orozco López

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2 comentarios

  1. El mundo tan veloz, egoísta, hedonista y «pasado de rosca» en que vivimos nos ha vuelto una sociedad maleducada, hostil y en absoluto delicada. Como la Historia funciona por ciclos, esperemos que, empezando por la cajera del supermercado, el péndulo caiga del otro lado.
    Un saludo, Juan

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