Moda y modales.


Hace unos días hacía un comentario sobre el Manual de Urbanidad de Antonio Carreño donde destacaba la importancia del contexto y la influencia del mismo en los modos educados de actuar. Particularmente destacaba cómo la moda ha transformado las formas de saludo y, en la línea de aquel post, pretendo escribir este.

Mi punto de partida es el elemento sombrero en el hombre. Por lejano y difícil de creer que pueda parecernos, hace 150 años los hombres de cierto poder económico también usaban la coquetería para poder ser y, en algunos casos, poder parecer. Su principal problema estaba en aparentar más estatura que la que realmente tenían y el sombrero, elemento de la indumentaria de moda  – recordad la chistera-, sumó a la cabeza más de 30 centímetros. En relación con esta particularidad cabe destacar que, aún hoy, existen determinados uniformes militares de época – véase el Ros de la Guardia Real que incorpora pluma – que aumentan la estatura de los que los portan en más de 35 cm.

Pues bien, el saludo más elegante y exquisito que un caballero puede ofrecer a una dama es el acto de besar su mano – ya sabéis que en ningún caso se llega a besar- porque en este acto la mujer “permite” ese acercamiento y el hombre “alcanza la meta” de la deferencia femenina. Sin embargo, la mano nunca debería besarse en lugares descubiertos y esta particularidad responde más a una tradición trasnochada que a la práctica actual. Por lo que he podido investigar, la explicación para esta particularidad en la forma de besar la mano se encontraría en que antaño los hombres sólo se descubrían al entrar a un local, mientras que en el exterior permanecían con el sobrero encajado. ¿Os imagináis la complicación de un Guardia Real a principios del s. XX besando la mano de una señora y pasándole la pluma por la cara? Seguro que en más de una ocasión ocurrió.

De aquella forma de besar la mano a los “modos” de nuestros días, hay otros pasos intermedios. Del acto de besar la mano se pasó al hecho de descubrirse con la mano izquierda antes de besar la mano de la señora con la derecha y más tarde, a hacer el gesto de descubrirse con la mano derecha, sin llegar a hacerlo, para saludar a alguien.

Lo anterior, creo yo, prueba que la indumentaria y la moda influyen decisivamente en los modales y la manifestación externa de la educación.

FELIZ NAVIDAD DE NUEVO.

© Juan de Dios Orozco López

También te puede interesar.....

2 comentarios

  1. El Principe no lo hace corectamente. Si ya se besa la mano, el caballero debe bajar su cabeza un poco al nivel de la mano, mientras el principe esta llevando la mano de la reina hacia arriba que he esuchado que no es corecto. ;* De todas maneras, en muchas culturas esta no es la forma aceptada para saludar a nadie porque no se puede tocar a una mujer o un hombre por una mujer que no son muy cerca familia. Por ejemplo, en la religión musulmana. Entonces, se saluda simplemente diciendo las palabras adequadas y a veces, bajandose un poquito. No demasiado. Los hombres entre ellos mismos o la mujer con una mujer se saludan con las palabras y/o con un abrazo si ya se conocen. Cuando se van a conocer por primera vez, solo se saludan con palabras. 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.