Veni, Vidi, Vincit.

Llegué, vi y vencí. Así comunicó Julio Cesar al Senado de Roma su victoria en la Batalla de Zela.Y así  resumo yo la visita del Papa a Santiago y Barcelona: Vine, oré y me fuí. Esta apreciación, naturalmente, es personal pero creo que responde a la realidad de lo acontecido.

Desde hace algún tiempo, pero en especial en los días previos a la visita de Su Santidad – este es Su tratamiento internacionalmente admitido (también Santo Padre)- hemos asistido a un sinfín de declaraciones a favor de su visita y en contra de la misma. En España no tenemos término medio para según qué cosas. Nos encontramos con un “No con mis impuestos” para , a continuación, proclamar un sí a los ingresos que proporciona su visita y, desde luego, sí a  la foto con el Papa. Decimos no al Papa pero sí a otros dirigentes políticos extranjeros aunque en sus países no existan libertades e insulten o hayan insultado a nuestro país y a nuestros  representates institucionales. Esta dualidad al gusto español no hace más que situarnos a la cabeza de los países menos repetados en el mundo. Así somos y así nos va.

Desde el punto de vista político, ha quedado claro que la visita del Papa es PASTORAL y no VISITA DE ESTADO. Algunos han querido intencionadamente destacar aspectos políticos en Su visita, sin conseguirlo. Con sus declaraciones y actitud, han dejado entrever un cierto grado de malestar por la venida del Papa y, sin embargo, han asistido a los diversos actos PASTORALES de muy buen grado – aún siendo declarados agnósticos, aconfesionales, ateos o laicos (ni ellos saben lo que son)- por la visibilidad mediática que les ha proporcionado. Advertían al Papa de que llegaba a uno u otro lugar pretendiendo hacer ver sus diferencias respecto de otras regiones, pueblos, culturas o autonomías (tampoco saben, a veces, cual es la diferencia). Vamos, resumiendo, que el Papa llegaba a un lugar diferente de España y que esta sustancial diferencia debía ser tenida en cuenta por el Vaticano y toda la curia. ¡Pobres ingenuos, ignorantes supinos, que desconocen que la Diplomacia del Vaticano es una de las más eficaces del planeta y que difícilmente iba a dejar algún cabo sin atar!. Los sucesores de San Pedro y su Estado Mayor hacen gala, en todas sus visitas, de elegancia, cortesía y savoir faire, cualidades a cuya altura algunos españoles no han sabido estar. Y es que una cosa es querer y otra cosa es poder saber estar.

Ninguna declaración o discurso del Papa y ninguna actuación de su séquito ha dado motivo para provocar polémica y este, creo yo, ha sido el éxito de su visita. No ha sido una visita soft sino transparente, diáfana y con unos objetivos de religiosos,  no políticos.

En lo que se refiere a los aspectos económicos, es cierto que la afluencia de público a los recorridos – que no a los actos pastorales programados- no ha sido la inicialmente calculada, pero no es menos cierto que la difusión y publicidad que han obtenido Santiago y Barcelona supera en mucho las cantidades económicas que las administraciones públicas han invertido en los actos programados. A esto se denomina retorno de la inversión….para los que no se enteran de qué va el asunto.

A otros no ha agradado la visita del Papa porque su presencia minimizaba o iba en contra de los logros sociales alcanzados por determinados colectivos y sin embargo, a bombo y platillo, con gestos provocativos por el momento en el que se producen y no por el hecho de ejecutarlos, han utilizado la presencia del Sumo Pontífice -otro de sus tratamientos- para reivindicar sus derechos ya alcanzados. Sus malas formas, amparadas en la libertad de expresión que al Papa y los cristianos les son negadas, les ha puesto en su sitio.

Por último – todo no va a ser negativo- cabe destacar la capacidad que tenemos los españoles para la organización de grandes eventos. Desconozco quienes han sido los responsables, pero tengo la certeza que hay pocas naciones que pongan en funcionamiento la maquinaria de gigantescos actos con más eficiencia que España.

Por todo lo anterior, aunque no se trata de una batalla ni se haya pretendido victoria alguna, al César lo que es el César (Veni, Vidi, Vincit) y al Papa lo que es del Papa (Vine, oré y me fuí).

Os dejo una galería de imágenes de la Visita PASTORAL de Benedicto XVI. Pinchad sobre ellas para verlas a tamaño normal (Son de elpaís.com).

© Juan de Dios Orozco López.

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