El debate del Estado de la Nación y sus «formas».

Los que me seguís, sabéis de mi obsesión por las formas. He estado ojeando la prensa y me he encontrado con análisis de fondo y forma que dependiendo de la tendencia política de los analistas alaban o menosprecian a unos y otros. Está claro que más de un 50% del poder de la comunicación reside en los gestos y la Comunicación No Verbal (CNV). Otro factor muy importante en la comunicación es el matiz, entonación y juego que hace el orador con los volúmenes de la voz. Sostengo que al fondo sólo se llega a través de las formas. Un discurso imaginativo no tiene valor si no está debidamente acompañado de indumentaria, contacto visual, gesto y control de la atención de la audiencia. Así, de la fotogenia – la imagen en un sólo fotograma- se ha pasado a la telegenia, relacionada con la sucesión de imágenes y el mayor tiempo de exposición al público. No es lo mismo ser fotogénico que ser telegénico. En la foto se puede «salir» bien, sobre todo si previamente la hemos diseñado pero, si se logra ser telegénico,  además de ser fotogénico, se llega más eficientemente a tu público que el que sólo sabe sonreir , debidamente asesorado, ante una cámara. La televisión hoy por hoy es el mejor medio de penetración en los públicos objetivo. Aunque a algunos no les guste asumirlo, ser político y saber ser político tiene un importante componente de teatralidad o, lo que viene a ser lo mismo,  de entrenamiento para resultar convincente. Los políticos actúan para ser aceptados.  

Teniendo en cuenta lo anterior, me parece que algunos de los análisis formales que se hacen tanto de la actuación del presidente Zapatero como de Rajoy en el debate del estado de la nación son poco acertados.

Un breve y modesto análisis:

  • Indumentaría: Tanto Zapatero como Rajoy optan -como la mayoría de los políticos y responsables empresariales de todo el mundo- por el traje oscuro, camisa blanca y corbata de colores «conservadores». Es un patrón de indumentaria occidentalizada que genera credibilidad. Es lógico que no se vistan de lagarterana ya que, en este caso, la noticia sería el atuendo y no la enjundia del mensaje. Que la indumentaria puede ser utilizada como estrategia de comunicación no es nuevo. Existen varios y sonoros ejemplos de ello. Hay un comentario destacable en El País de Francisco Roldán – Profesor del Master de Uniactiva en Comunicación Política- referido a la corbata de Rajoy que sentencia: » mala elección de la corbata del aspirante, cuyas rayas bailaban y distraían en televisión». Creo que su afirmación responde a un tópico y no a la realidad. Me explico, las rayas aparecerían distorsionadas con las 625 líneas de la televisión analógica. En la era digital no ocurre esto, pero estoy de acuerdo en que la corbata debe ser sobría – al igual que toda la indumentaria- para no eclipsar otrs aspectos. Por cierto que la corbata no va con el Ministro Sebastián que sigue sin utilizarla en verano, será por «la caló». El Ministro Blanco, el que más cuida de su indumentaria -quizá porque conoce el valor de utilizarla adecuadamente- , estuvo impecable.
El Presidente Zapatero a punto de echarse a volar
El Presidente Zapatero a punto de echarse a volar
  • Comunicación no verbal: Ambos controlan sus respectivas audiencias y con su gesto desatan el momento en el que quieren que se aplauda. Desde ambas partes, los Diputados ovacionan a sus líderes pero muchos de ellos observan a sus contrincantes buscando reacciones y estudiando los gestos de los del otro lado del hemiciclo. Tanto uno como otro utilizan frases  categóricas – que responden, creo yo, al diseño de la intervención- a las que acompañan gestos contundentes de las manos para reforzar su discurso. Zapatero saca sus manos de los planos delimitados por sus hombros y sus dedos están separados, lo que hace que verbo y gesto, en algunos momentos, no sean coherentes y parece que fuese a arrancar el vuelo. Está claro que Zapatero, por otro lado, se siente seguro en sus afirmaciones y arropado por la audiencia. Prueba de ello es la disposición de sus manos en determinados momentos «en ojiva» o «campanario». Este gesto ya lo he comentado en otro post referido a Anguela Merkel. Pocas sonrisas y, las que he visto, están cargadas de ironía. La sonrisa sincera, que en algunos casos se aprende, gana adeptos.
  • Lo que dicen y cómo lo dicen. Son aburridos, no llegan, son mono-tonos, no utilizan el silencio en momentos calve. Nada de inflexiones y , en algunos casos, utilizan las técnicas mitineras para arrancar el aplauso.

Y tu ¿que opinas?.

©  Juan de Dios Orozco López

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