Protocolo y discapacidad (II)

Tenemos la suerte de contar con la colaboración de mi buen amigo José Ramón del Pino. Ya sabéis que es Presidente de ASPAYM (Asociación de Lesionados Medulares y Grandes Discapacitados Físicos) de Castilla La Mancha. En una de sus recientes  conferencias ha tratado de explicar el concepto de  “Espacio compartido” que considero importante para diseñar cualquier tipo de evento. Hago un pequeño resumen de su conferencia:

“…..compartir quiere decir poseer en común, usar y participar conjuntamente de algo en las mismas condiciones que el resto de las personas. Para ello, es necesario e imprescindible que, como primera medida, todos tengamos la opción de acceder convenientemente a lo que supuestamente deberíamos compartir. Esa posibilidad de disfrute y uso conjunto pasa obligatoriamente por mejorar las condiciones de accesibilidad tanto de las edificaciones públicas como privadas. Difícilmente un hombre o una mujer, en una silla de ruedas o con una dificultad de relación con su entorno, puede participar igualitariamente en la sociedad si, a la llegada a un acto institucional o empresarial, se encuentra con barreras infranqueables.

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La accesibilidad a los "espacios compartidos" es una obligación, no una opción.

No quiero caer en el error, bastante frecuente por otra parte, de equiparar la accesibilidad con la eliminación de un escalón o de un bordillo, ni de considerar única y exclusivamente las necesidades y requerimientos de las personas usuarias de sillas de ruedas. Antes bien, es necesario tener en cuenta todas aquellas situaciones personales que dificultan el correcto y normal desplazamiento y su relación con el entorno. Además de las personas con minusvalías físicas, psíquicas o sensoriales, hay otras muchas que sin tener ninguna deficiencia, presentan temporalmente una disminución de su movilidad que les hace mantener desventajas pasajeras para realizar actividades cotidianas. Sirva de ejemplo las madres o padres con niños pequeños, personas convalecientes o en recuperación, personas de baja talla, obesos, ancianos no discapacitados, etc.

La accesibilidad, la adaptabilidad del medio que nos rodea, debería ser para los organizadores de actos de cualquier índole un motivo de preocupación prioritaria. A modo de ejemplo cabe destacar  -aunque existen muy pocos censos fiables respecto a las diferentes discapacidades- que casi el 20 % de la población de EEUU padece algún tipo de disminución física.

Hoy día, cuando el desarrollo cultural, económico, científico, social y tecnológico, posibilita que las perspectivas de vida de los discapacitados sea, en términos generales, superponible al resto de la población, y donde la vida media de las personas se alarga cada vez más,  la accesibilidad del entorno se está convirtiendo en una necesidad. Por ello, absolutamente todos, pero especialmente los que tenéis la responsabilidad de organizar actos, especialmente lo responsables institucionales, tenéis no sólo la obligación, sino la enorme responsabilidad de adaptar convenientemente el entorno, de modo que nadie quede excluido de su posible utilización, aplicando el principio de Diseño Universal o Diseño Para Todos. Debéis facilitar conjuntamente no sólo el desplazamiento sino también la orientación y la comunicación. Hago especial hincapié en la idea de que la accesibilidad es mucho más que un problema arquitectónico del urbanismo de las ciudades y de los pueblos. Estáis en la obligación de transmitir el concepto de convivencia social y solidaridad en directa relación con el grado de civismo que hemos alcanzado, y que debiera permitir a todos disfrutar realmente de un estado de bienestar constitucionalmente amparado y reconocido.

Es necesario, por tanto, recuperar la sintonía entre las carencias y las soluciones, entre las necesidades de las personas y las respuestas, entre los “espacios compartidos”  y los que hacemos uso de ellos.

Las posibilidades que para conseguir todo esto brindan las actuales técnicas de diseño son inmensas, tanto para la creación como para la rehabilitación de entornos accesibles, siendo radicalmente falso – a mi modo de ver-  que las soluciones de accesibilidad estén reñidas con la estética y con los planteamientos de arquitectura de interiores.

Puedo afirmar que la accesibilidad es una exigencia de la calidad del proyecto y que proyectar y diseñar actos accesibles, es una inversión muy útil y rentable, porque permite una mejor utilización del entorno por un número mayor de personas.

En definitiva, lo que nosotros creemos -y venimos permanentemente proponiendo a la sociedad- y ahora os solicitamos a los que diseñáis actos, es que realicéis vuestro trabajo aplicando ese concepto de “Diseño Universal” o “Diseño Para Todos”, donde nadie quede excluido de su posible participación.

Como decía Julio Verne “todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad”. Nosotros estamos totalmente convencidos de que los que hoy nos estáis leyendo al  otro lado de la línea de internet, tenéis o vais a tener la posibilidad, la capacidad, los argumentos y también la responsabilidad de poner en marcha, de una manera más eficaz de lo que hasta ahora ha sido, todo esto que nosotros imaginamos como “espacios compartidos”.

© Jose Ramón del Pino.

Poco tengo que añadir a lo ya dicho por José Ramón. Estoy seguro que todas sus ideas pueden y deben ser implementadas. En la medida de mis posibilidades yo lo haré.

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