Fondo y forma.

Me declaro defensor de las formas como factor decisivo de comunicación. El mejor de los discursos se convierte, también, en el mejor de los métodos para combatir el insomnio si el orador no tiene «formas». El mejor de los programas políticos no llega a los posibles votantes si sus ponentes y transmisores -los políticos- no emocionan al electorado con sus «formas». Y si no me crees échale un vistazo a Mr. Obama.

Creo que las buenas «formas» conducen inexorablemente a los buenos «fondos»; las malas formas impiden que los buenos fondos sean percibidos y alcancen todos los espacios con eficacia. Las formas son al fondo lo que el envoltorio al regalo. Si tenemos que escoger algo, a prioiri, nos decidiremos por lo que más agrade a los sentidos. De algún modo existe una relación directa entre las buenas formas y la eficiencia en la comunicación.

Soy plenamente consciente de lo eficaz que resulta un discurso político de Tomás Gómez o José María Barreda como desencadenante del más profundo sopor onírico. No importa el contenido de sus discursos, siempre son mono-tonos y no llegan al público porque no tienen “formas”. Saben hablar pero no comunican. De hecho estoy pensando que este aspecto no se le ha ocurrido a Javier, el médico de cabecera de mi madre. En lugar de tanta pastillita, que además crea adicción, bastaría con recetar un programa doble sencillo de discurso político. Lo malo va a ser las maneras de extender la receta. “Victoria, permítame su pendrive que le voy a descargar el discurso del Estado de la Nación del año 2007 – que es infalible y está debidamente testado-  para que duerma bien. No se preocupe, no crea adicción. Más bien aversión. Por favor no abuse si no quiere estar dormida todo el día”. Otro problema es que mi madre no entiende de informática…ni quiere entender. Pero tampoco sería necesario.¡Tiene radio y tv!. ¿Cómo no se me ha ocurrido antes la idea?. Ya estoy viendo un canal temático para conciliar el sueño: “Canal Político: Su sueño hecho realidad”. ¡Madre mía que desaprovechado estoy!. Otra vez me he liado….

Yo quería hablar de la mejora en las formas que el Príncipe de Asturias ha demostrado en su discurso de la ceremonia de entrega de los premios que llevan su nombre. Esta mañana he oído en la radio a Manuel Campo Vidal que halagaba al Príncipe  y he vuelto a ver y oír su discurso. Efectivamente ha ganado mucho y con el cuidado de las “formas” consigue arrancar sonrisas de los premiados y gestos de asentimiento de los asistentes. Logra emocionar……..mucho más de lo que lo hacía antes y en este aspecto me parece que algo tiene que ver su esposa. Por primera vez le he visto mover  las manos, jugar con los gestos de su cara y transmitir cierto grado de coherencia entre gesto, verbo y mensaje. Aun cuando el Príncipe no es un gran orador -se traba a veces leyendo- creo que ha mejorado mucho. Sus renovadas formas hacen que se llegue más fácilmente al fondo. Échale un vistazo. ¿Qué te parece?.

También te puede interesar.....

2 comentarios

  1. Tienes toda la razón, tiene que haber coherencia entre fondo y forma. El discurso con las ideas más brillantes si no llega al público con claridad, si no transmite emoción, no ha cumplido su objetivo.
    Se nota que el Príncipe tiene al lado a una comunicadora de profesión y por lo que se ve una buena coach de oratoria.

    http://www.belleza-estilo.com

  2. Totalmente de acuerdo: nuestro Príncipe logró TRANSMITIR en su discurso. Yo también creo que puede ser influencia de la Princesa de Asturias. Muy buen comentairo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.