Protocolo y discapacidad (I)

Uno de los aspectos más importantes que cualquier responsable de protocolo debe tener en cuenta es hacer que todas las personas que participan en un acto- sea como espectador o como actor- se sientan cómodas. La presencia de discapacitados en la organización de actos institucionales es observada, en muchas ocasiones, como un problema difícil de afrontar por el temor y desconocimiento en las formas de actuar con ellos. Como casi siempre, la naturalidad y el sentido común ayudan, pero es conveniente – si no imprescindible- conocer cómo debemos proceder para que su estancia sea confortable.

Tengo la inmensa suerte de conocer a José Ramón del Pino , Presidente de ASPAYM ( Asociación de Lesionados Medulares y Grandes Discapacitados Físicos) de Castilla La Mancha a quien propuse que escribiera algo sobre Protocolo y Discapacidad. Su fino sentido del humor, su tesón y su sonrisa presente en cualquier situación, ofrecen en todo momento una pequeña idea de las muchas capacidades de un gran hombre. José Ramón comienza, desde nuestra web de www.protocol.es, a escribir sobre la normalidad y naturalidad con la que debemos relacionarnos con ellos, los discapacitados.

Juan Ramón nos dice:

“El objetivo último de toda persona con discapacidad y, por supuesto, de la sociedad en general, es que la integración y la igualdad sean plenas. Para ello es preciso, entre muchas otras cosas, que las relaciones entre personas con y sin discapacidad se normalicen, siguiendo unas pautas básicas que sean tenidas en cuenta por cualquier persona. Muchas de ellas son de sentido común y evidentes pero, en ocasiones , no se tienen en cuenta todo lo que sería necesario y conveniente.

En lo referente a personas con discapacidad física o movilidad reducida, tengamos en cuenta lo siguiente:

  • Hablar directamente con la persona con discapacidad, no con el acompañante. El discapacitado físico es perfectamente capaz de decidir por sí mismo.
  • Ofrecer la ayuda sólo si la persona parece necesitarla; nunca hay que dar por sentado que la necesita. Siempre hay que dejarles que hagan por sí mismos lo que ellos puedan hacer.
  • Si no se sabe el manejo de alguna ayuda que utilice (silla de ruedas, etc.) debemos preguntar a la persona que la utiliza cómo hacerlo.
Discapacidad.
Nunca decidas por un discapacitado. Su movilidad puede estar limitada. Su capacidad de decidir, en la mayoria de los casos, no.
  • Ajustar nuestro paso al suyo.
  • Para hablar con discapacitados siempre hay que situarse de frente y a su misma altura. Esta posición es muy de agradecer por el discapacitado.
  • No decidir, en nombre del discapacitado,  la participación en una actividad.
  • En general hay que actuar con toda naturalidad. No hay que agobiar ni exagerar a la hora de ayudar.

Siguiendo estas mínimas sugerencias en las actividades cotidianas, no sólo se conseguirá que el discapacitado se sienta a gusto si no que, además, se mejorará el concepto que el resto de la sociedad pueda tener de estas personas, fomentándose con todo ello su integración.”

Gracias José Ramón por tus consejos. Se que tenemos mucho que aprender y, desde luego, esperamos seguir contando con tu valiosa colaboración.

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