Bono y el Decoro en El Congreso.

Tal y cómo comenté en mi artículo “Bono y el Mensaje de la corbata”  la elección de una indumentaria responde a dos criterios básicos: el lugar dónde se realiza la actividad y el público objetivo. Lo que nos ocupa hoy vuelve a traer, a la primera línea de crítica, al Presidente del Congreso de Los Diputados, D. José Bono. Lo que ocurre es que, al parecer, se ha dado orden verbal al Portero Mayor del Congreso de no dejar pasar a nadie con “indumentaria indecorosa”.

 

En tiempo de Bush se prohibió la falta de decoro en la Casa Blanca mediante carteles  que indicaban “No flip flops”: prohibidas las chanclas.

 

Como siempre, ya se han alzado voces en los foros de opinión que se preguntan cuál ha sido la razón de esa orden no escrita. ¿Podría ser una estrategia de comunicación?. Pues podría. Es conocido el tópico: “Que se hable de mi, aunque se hable mal” y últimamente Bono no sale mucho en la prensa.

 

Observando la trayectoria y el “modus operandi”, me inclino a pensar que Bono sigue resistiéndose a que la falta de respeto – y por lo tanto de decoro- se imponga en el lugar donde se toman decisiones tan importantes para España. Además no hace nada extraordinario o fuera de lugar – aunque sí lo hace de forma inteligente al no ordenarlo de forma escrita-. Buscando la definición del diccionario de la RAE, una de las acepciones de decoro es: “Corresponder con actos o palabras a su estimación o a su merecimiento”. ¿No merece el Congreso que se guarde decoro? ¿Debe el amigo de la hermana de una Diputada entrar al congreso con chanclas y camiseta de tirantes tipo camionero? o, lo que es peor desde mi punto de vista, un periodista puede asistir a la celebración del Día de la Constitución, en el que se exige traje oscuro para caballeros, con pantalones vaqueros, zapatillas de deporte y barba de dos días. ¿Es lo mismo una ceremonia del congreso que hacer fotos en el Campo de fútbol de Toledo?. Mi opinión es: NO, rotundamente no. Hemos llegado a ser tan “sencillos y cercanos” que todo vale y, lo siento, no admito pulpo como animal de compañía. A ver si ahora vamos a tener que avisar al “Tio la vara” para que solucione estos problemas.

Os dejo la fotografía que debió motivar la prohibición de la Casa Blanca (no flip flops) y una de las pocas veces que he visto al Presidente del Congreso «sin zapatos y con las manos metidas en el los bolsillos».

Nota: pido perdón a mis lectores de otros países por incorporar notas de humor estrictamente españolas.

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