Un saludo cortés pero distante.

El martes y el miércoles he estado hablando sobre protocolo, usos y costumbres en el mundo a componentes de una importantísima empresa que tiene negocios en más de treinta países. Algunos de estos países son de cultura árabe y religión musulmana.

En las 16 horas en las que he tenido la oportunidad de hablar de “Protocolo Internacional” he intentado mostrarles  la importancia de la imagen personal, la necesidad de respetar las costumbres y los símbolos de otras culturas o la exigencia de ofrecer una buena y cuidada primera impresión. Hemos repasado, también, algunas formas y fórmulas de saludo además  de incidir en la importancia de los gestos, especialmente si estos se efectúan en público y tienen una fácil lectura.

Coherencia entre gesto y verbo es una máxima a seguir. Pero en algunas ocasiones no es tan importante la palabra cuanto las distancias y el movimiento de nuestro cuerpo.

Eduardo E. -uno de los participantes en las charlas- me comentó que había visto, semanas atrás,  el gesto distante que se produjo entre el Líder Supremo de la nación iraní -Ali Khamenei- y el actual Presidente de Irán – Mahmud Ahmadineyad- en el momento en que aquel ratifica a este en la presidencia del gobierno de Irán.

Si le echas un vistazo al vídeo observarás cómo, en este año, la ceremonia de ratificación ha resultado ser muy explícita respecto de las malas relaciones entre las dos altas autoridades iraníes. Podrás apreciar que en esta ocasión Khamenei le entrega los documentos y ni siquiera mira los ojos de Ahmadineyad  que, tras un primer intento de acercamiento fallido, besa finalmente el hombro de Khamenei en señal de respeto. De hecho, parece que Khamenei extiende su brazo para alejar-tocando a Ahmadineyad que se lleva la mano a la frente y al corazón en una clásica muestra de cortesía musulmana.

Te darás cuenta cómo hace cuatro años, en la misma ceremonia, Ahmadineyad besaba a Khamenei en la cara e intercambia un abrazo prolongado como señal de cercanía y aceptación mutua.

Las sospechas de unas elecciones poco limpias, que han favorecido a Ahmadineyah, podrían ser el desencadenante del gesto explícito de desaprobación de Khamenei hacia Ahmadineyah.

En esta ocasión, como en tantas otras, al mensaje de desaprobación acompaña la cortesía y modales de la cultura árabe-musulmana.

Sólo faltó que el “Ayatolá” le propinara un pescozón al Presidente…..pero las formas son las formas.

Lo cortés no quita lo valiente.

Gracias Eduardo por tu aportación. Ya sabes cómo localizarme.

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