Imagen y aceptación pública

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La estrategia de imagen pública de un responsable político o empresarial no solo incluye la difusión y puesta en valor de los logros alcanzados y de sus proyectos futuros. Humanizar al candidato o líder es fundamental para movilizar voluntades y ganar la aceptación de unos y otros. De estrategias y marketing político saben mucho en los Estados Unidos de Norteamérica y cada vez más en Europa. Sin embargo, la opiniones públicas de uno y otro lado del océano son diferentes en cuanto a la aceptación de determinados roles de un dirigente y la utilización de algunos recursos de imagen para ganar credibilidad. Pongamos un ejemplo claro: en EE.UU la utilización de los hijos menores de edad en las campañas electorales es un hecho, mientras que en España merecería la reprobación pública además de ser ilegal.

La imagen pública de un dirigente tiene varios componentes y guste o no, y se acepte o no, la verdad es que no solo se cimenta en política, proyectos políticos y logros políticos. Es cierto. No todo es política y ellos lo saben. Hay un vector importantísimo que impulsa la aceptación del líder y de su actividad  que es la manera de relacionarse con el votante. En la era de la imagen, donde las decisiones se toman por lo que se observa y por las sensaciones y emociones que despierta lo observado, parece que los líderes de España o sus asesores no se enteran de la necesidad de hacer visibles otras cualidades además de las actitudes y aptitudes.

Particularmente en España, solo recordamos que se ha de cuidar lo que los demás perciben durante los 15 días antes de las votaciones. Vienen, entonces, los asesores en telegenia y fotogenia para afirmar en los medios de comunicación social que las corbatas tienen que ser de un solo color, que las americanas deben estar abiertas y que, para no mover muchos las manos y aparentar tranquilidad en un debate, lo mejor es tomar un bolígrafo Bic, no Montblanc, claro está. Además, muchos expertos se limitan a afirmar que tener buena presencia es un plus para ganar. Últimamente, los grandes gurús han descubierto que la corbata no solo no es necesaria sino que, para determinados casos, incluso la americana está de más. Gú-a-u!!!! ¡Qué aportación tan interesante!  Estas pobres y simples ideas siempre se repiten y encuentran su espacio, de forma recurrente, en los medios de comunicación, muy cerca de las elecciones. El resto del tiempo nadie da importancia a la imagen.

En la mayoría de los casos, los profanos entienden que la imagen pública está circunscrita a la apariencia o imagen personal pero, en realidad, cuando nos referimos a imagen pública, hablamos no solo respecto de caracteres físicos sino intelectuales, de actitud personal, culturales, de habilidad pública, sociales, verbales, no verbales y, aspecto muy importante, del modo en que el candidato es ejemplo de valores apreciables por la sociedad. Particularmente, en este último caso, los candidatos y sus asesores deben hacer un esfuerzo sostenido en el tiempo.

Al poder político y al empresarial se accede no solo con proyectos y programas sino con apariencias. Tanto si nos gusta como si no, esa es la verdad. Dando por cierto lo anterior, no parece que la estrategia de imagen pública que se sigue por la mayoría de nuestros políticos sea la más adecuada. Más bien, la pócima que convence al elector se debería dar en dosis más pequeñas pero continuadas en el tiempo, con una visión tan a largo plazo que se prolongara desde el final de unas elecciones hasta el inicio de las siguientes. Y así lo hacen en los Estados Unidos de manera que los líderes no recurren solo en periodos temporales concretos a cuidar, cimentar e impulsar su imagen pública sino que, con la más absoluta de las normalidades, sus agendas incluyen acciones periódicas cuya finalidad es cuidar la percepción que los demás tienen de su líder.

Quienes tienen muy claro que solo la combinación de acciones políticas y de imagen pública tienen suficiente fuerza para encumbrar a lo más alto a un personaje público son Obama y sus asesores.

En lo que a marketing de personalidades se refiere, los americanos nos sacan varios cuerpos de ventaja. Echa un vistazo a las siguientes fotos y juzga por ti mismo.

Así sí se hace imagen pública y los de protocolo sabemos de ello.

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Tu mismo.

Lo hemos oído multitud de veces, “no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión” Y es muy cierto. En multitud de ocasiones, los prejuicios nos hacen ver en los demás actitudes que no nos resultan agradables pero el examen del otro, y su aceptación o rechazo a priori,  es parte de la condición humana. Por eso es tan importante causar una primera buena impresión.

Si no conseguimos la aceptación desde el principio, cuando menos, deberemos emplear tiempo y energías en cambiar la percepción negativa que de nosotros se tenga. Si, por el contrario, empleando un mínimo esfuerzo, la otra parte nos acepta, tendremos ganado un tiempo valiosísimo.

Aprender a “caer bien” a los demás, desde el principio, es cuestión relacionada con la educación, con la urbanidad…..y con eso que llaman protocolo que algunos califican de “casposo” por pura ignorancia.

Todo se aprende, siempre y cuando haya una predisposición a ello. Por eso, hacerse querer, respetar y apreciar de las personas que nos presentan en una reunión social o de negocios requiere un esfuerzo personal de adaptación al medio. Es muy cierto que, a veces, las circunstancias de trabajo o sociales nos obligan a renunciar a nuestros gustos y deseos para cumplir con las espectativas que otros tienen de nuestra persona o para alcanzar resultados profesionales. Lo importante es que la dejación de nuestros gustos no signifiquen pérdida de la propia identidad.

Cuando de socializar se trata, solo hablamos de devoción, pero en el mundo de los negocios estamos obligados a caer bien desde el principio y a renunciar a parte de nuestras satisfacciones para adaptarnos a los demás.

El esfuerzo por caer bien a los demás, renunciando a los propios deseos, tiene como recompensa el aprecio de las personas con quienes nos relacionamos. En el caso de  la empresa, reporta importantes beneficios en términos de reforzamiento de relaciones personales.

Llámalo como quieras pero ser educado, adaptarte a las personas, al momento y al lugar, ofreciendo una buena impresión, siempre produce beneficios.

Estoy muy de acuerdo con la reflexión de mi amigo Juan de Sevilla: “Güandedió, é una cuestió fasir: Tubi or not tubi….polair” (*)

Tu mismo.

(*) Traducción libre del autor: “Juan de Dios, es una disquisición básica: To be or not to be…..polite”

© Juan de Dios Orozco López

IX Jornadas de Protocolo de la UNED

Durante los días 6,7 y 8 de mayo e 2015 se celebrará en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UNED las IX Jornadas de Protocolo de la UNED con el título “Espacios y ámbitos de aplicación del protocolo”

Organizado por el Grupo de Investigación de Historia del Pensamiento Jurídico-Político (GIHPJ-P) de la UNED, con el patrocinio de los Postgrados en Protocolo de la UNED y con la colaboración de la Seeii (Sociedad de Estudios Institucionales), se anuncia la celebración de las IX JORNADAS SOBRE PROTOCOLO, bajo el lema “Espacios y ámbitos de aplicación del protocolo”, que se celebrarán en el Salón de actos de las Facultades de Derecho y CC Políticas de la UNED (c/ Senda del Rey, nº 2, 28040 Madrid), en sesiones de mañana y tarde (salvo el viernes que sólo serán de mañana).

Tienes toda la información en http://www.fundacion.uned.es/actividad/idactividad/8968 y me recomendación es que no te las pierdas.

Errores de protocolo y vudú intercultural.

Alguno anda por ahí creyendo que un error de protocolo es ponerse una americana amarilla para asistir a una recepción en una embajada. Pero eso es tener mal gusto.

Otros piensan aún que un error protocolario es sorber la sopa, pero eso es una falta de urbanidad en occidente y no en algunos países africanos, por ejemplo.

Incluso algunos políticos consideran que hacer protocolo es gastar ingentes cantidades de dinero en comer, beber y viajar a costa de los contribuyentes.

Para justificar errores, ahora se aminoran los gastos que ellos consideran de  protocolo y que no son más que gastos de representación. Han sabido desviar la atención y venden esa reducción de gastos como un logro social, una meta que se ha alcanzado por su buena gestión. Pero ni las comidas, ni los viajes, ni los gastos en regalos institucionales ni los coches de lujo son gastos de protocolo, término que ellos han escogido para justificar el derroche de antes e impulsar su buena imagen ahora..

Más les valdría invertir en protocolo y dejar a un lado la soberbia que les nubla el juicio y les hace cometer fallos como el ocurrido a la Ministra de Transporte Británica cuando regaló un reloj al Alcalde Taipei. Es interesante observar las declaraciones de la Ministra al enterarse que, con ese magnífico regalo, poco menos que estaba deseando la muerte al Alcalde. No es menos significativa la declaración del Alcalde de Taipei que afirmó que no necesitaba el reloj y que se lo daría a alguien, lo llevaría a un chatarrero o lo vendería al peso. Muy contento. El Alcalde de Taipei estaba feliz como una perdiz.

Nunca pasa nada, pero poniéndome en el papel de uno y otra creo que se pueden destacar las siguientes ideas:

  1. La Ministra no da valor al protocolo porque no se ha rodeado de un experto que le indicara algo tan básico como que regalar un reloj a un chino es lo mismo que ofrecer unos garbanzos con chorizo, morro y panceta de cerdo ibérico a un musulmán. La intención puede ser buena pero el resultado será nefasto.
  2. Si la Ministra da valor al protocolo, el Jefe de Protocolo de su ministerio debiera permanecer en su puesto el mismo tiempo que un caramelo en la puerta de un colegio. Es decir: cese fulminante.
  3. Al Alcalde de Taipei no le ha gustado nada el regalo. En privado puede que esté pensando lo que en otras culturas podrían identificar con vudú, magia negra….. o desactivación de chancras. De hecho, la declaración del Alcalde sobre lo que va a hacer con el reloj es muy elocuente.

    Lo que la Ministra británica ha regalado al Alcalde de Taipei puede ser interpretado como vudú o magia negra en otras culturas.

  4. Lo que para un occidental no tiene la menor importancia, para un oriental puede ser decisivo a la hora de tomar decisiones. Lo anterior se da, también, en sentido contrario. De hecho la contestación del Alcalde también se puede interpretar como muy poco protocolaria.
  5. Todo tipo de relación, sea diplomática, comercial, empresarial o política -lo he dicho muchas veces- comienza por un acercamiento personal y costará mucho que esta relación, que no ha comenzado bien en lo personal, tenga resultados positivos en un tiempo razonable. Quizá sea necesario reconstruir la relación personal para comenzar la relación comercial o política.
  6. Lo mejor es que la Ministra aprenda algo de protocolo o que se rodee de algún experto. Me permito recomendarle los muchos que en España hay y que lo harían de maravilla.
  7. Si eres de Albacete o Toledo no regales una espada, una navaja o unas tijeras a un chino. Son muy bonitas y típicas pero a ellos les recuerda a la muerte.

Pues eso: Menos samba y más protocolo.

© Juan de Dios Orozco López

Protocolo para la vida

Artículo original en página de International Butler School

Tenemos que explicarlo y mucho. Quienes se aproximan al Protocolo deben tenerlo muy claro y quienes hablan de el, mucho más. El Protocolo sirve para convivir, para la relación con los demás y para ejercer una profesión. Sin esas básicas normas de convivencia no existiríamos como civilización. Una sociedad avanza en tanto que es capaz de dotarse de normas,  acatarlas libremente y renunciar a parte de deseos, gustos e incluso libertades individuales. En este caso hablamos de normas para convivir, para socializar y, por supuesto, para hacer negocios y relacionarnos con personas de otras culturas.

Quienes mantienen que el Protocolo les distingue del resto y lo usan para acentuar esa diferencia demuestran una tremenda estrechez de miras, un absoluto desprecio por la realidad en la que vivimos y un inequívoco intento de encumbrarse a espacios para los que no están preparados, que no les corresponden y que tampoco merecen.

No es más protocolario quien más se hace ver, sino quien destaca por su discreción. No es más elegante quien gasta más en ropa o conduce un deportivo, sino quien es capaz de ser aceptado en diferentes grupos sociales por su naturalidad, respeto y asunción de las normas que rigen los procesos sociales. No es más protocolario el que mejor come, declama, toca el piano o se viste de alta costura, sino quien no necesita de aditamentos para destilar excelencia. No es, en fin, más educado y moderno quien siempre dice lo que piensa, sino quien solo dice lo que es apropiado de forma comedida.

Pues esto es lo que necesitamos. Necesitamos normas que nos hagan mirar y ser observados en positivo. Necesitamos un Protocolo cercano, respetuoso con las creencias, afectuoso con las personas y que no se note. Lo necesitamos ya, en la escuela. Necesitamos un Protocolo que no exista y que no se vea porque sea practicado con naturalidad y cotidianeidad.

En realidad aunque algunos piensen lo contrario necesitamos al Protocolo y lo necesitamos para la vida.

En nuestro proyecto del IBS, tendremos en cuenta todo lo anterior para que nuestros servicios siempre se vean respaldados por la elegancia, discreción, lealtad, excelencia y el  Protocolo.

© Juan de Dios Orozco López

Director de International Butler School

10 ideas sobre moda y códigos de indumentaria.

Como ya sabes el día 14 de enero pronuncié la última de las conferencias que fueron dictadas en el Museo Thyssen, con ocasión de la maravillosa exposición que sobre Hubert de Givenchy se ha llevado a cabo. Mi amiga y colega María de la Serna ha hecho una crónica excelente de lo que acontenció en ese día y reconozco que su delicadeza, a la que acompaña el conocimiento, me ha permitido valorar aun más la calidad de todo lo que en ese día se dijo y que yo, por obligaciones profesionales, me perdí.

En la jornada, con el título “El Espíritu de Givenchy”, me precedieron distinguidos periodistas y expertos en diferentes materias relacionadas con la moda, la innovación y el arte. Mi ignorancia es grande sobre algunos de los temas que se trataron y admito que jamás hubiera podido imaginar que de un perfume, una película, una pintura o un tejido se pudieran enumerar y describir tantas y tan interesantes cualidades, atributos, particularidades, adjetivos, calidades, rasgos, características…. Resulta fascinante aprender cuando un experto desmenuza, hasta llegar a sensibilidades microscópicas, la materia de su exposición oral y visual. Estoy de acuerdo tanto con María de la Serna como con María José Canser en que estar en el Thyssen y oír a quienes hablaron allí mereció la pena.

Fui el único ponente que no estaba ligado a la moda directa o indirectamente y espero, con absoluta modestia, haber contribuido al éxito de la jormada aportando un punto de vista diferente como lo es el del protocolo.

Mucho me temo que tendré que dar la razón a Monsieur Hubert de Givenchy cuando afirma que ya no existe la elegancia. Los vestidos pueden ser lujosos, exquisitos y maravillosos pero quienes los llevan no disponen de la elegancia conductual que permite lucir un diseño con la distinción que lo hacia Audrey Hepburn.

Por si fuera de tu interés, te dejo las “ideas fuerza” de mi conferencia y algunas fotografías que por su impacto visual resultan muy ilustratuivas. Siento no tener la facilidad de describir con letras cuanto en el Museo Thyssen dije.

Sólo 10 ideas que creo que merece la pena resaltar:

  1. La moda es un término ligado a la industria y a la empresa.
  2. Moda no es sinónimo de elegancia.

    Marc Jacobs se presentó de esta guisa en un acto donde se pedía acudir con esmoquin. A mi mode de ver, es una falta de respeto para los invitados y el anfitrión.

    Marc Jacobs se presentó de esta guisa en un acto donde se pedía acudir con esmoquin. A mi modo de ver, es una falta de respeto para los invitados y el anfitrión.

  3. La moda es efímera, pasajera y adopta múltiples formas, significados e intenciones.
  4. El punto de desencuentro principal entre la moda y los códigos de indumentaria está en que mientras que aquella es pasajera, estos -como cualquier otro código- pretenden perdurar.
  5. El protocolo es el exponente máximo de la codificación de normas para la convivencia. Los códigos de indumentaria se ven influenciados por las normas de protocolo.
  6. La elegancia va más allá de la mera apariencia y se podría resumir como el cóctel de actitudes y convicciones personales que exterioriza una persona para agradar a los demás.

    Hubert de Givenchy y udey Heobun

    Hubert de Givenchy y Audrey Hepburn representan el binomio y la simbiosis perfecta entre una mujer de gran elegancia conductual y un escultor de vestidos.

  7. Los códigos de indumentaria tienen la doble finalidad de comunicar y establecer normas para la integración social en determinados contextos.

    Evo Morales codificó su indumentaria de manera que todo el mundo entendiera su procedencia de la clase trabajadora.

    Evo Morales codificó su indumentaria de manera que todo el mundo entendiera su procedencia de la clase trabajadora.

  8. Entre los elementos que codifican la indumentaria podemos citar desde las prendas de cabeza a los lagos de la ropa, pasando por la presencia de complementos como joyas y condecoraciones o la forma, tamaño y color de las corbatas cuando están presentes.

    Un sofisticado tocado, como el que luce Audrey Hepburn, contiene una información codificada que la mayoría e los observadores puedn decodificar para entender.

    Un sofisticado tocado, como el que luce Audrey Hepburn, contiene una información codificada que la mayoría de los observadores pueden decodificar para entender. Desde luego , con este tipo de prenda no se va al mercado.

  9. Siempre tenemos presente -de forma consciente o inconsciente- que para vestirnos tenemos en consideración el lugar donde vamos a desarrollar una acción, la hora del día, las personas con las que nos vamos a relacionar, el tiempo atmosférico y si la actividad es social o profesional.
  10. La codificación de la indumentaria siempre está presente en nuestras vidas y tiene por finalidad, entre otros, generar credibilidad, proporcionar coherencia, servir de impulso publicitario o propagandístico y manifestar la personalidad.

Espero que te sirva y que algo te quede claro.

 © Juan de Dios Orozco López

Códigos de indumentaria

Lo hemos vuelto a ver hace unos días en la visita que Angelina Jolie ha hecho a S.S El Papa Francisco. De negro riguroso, porque no es reina y creo que tampoco es católica. Le faltó, creo yo, cubrir su cabeza pero, dadas las circunstancias, acertó y aceptó los códigos de indumentaria que la tradición sugiere adoptar.

Los códigos de indumentaria tienen, al menos una doble función. Por un lado determinan las normas de vestimenta que se deben cumplir en determinadas ocasiones y, por otro, tienen una función comunicativa que puede ser utilizada a favor del que utiliza un determinado atuendo y en contra del que lo observa, entre otros.

No solo en el Vaticano son recomendables determinados códigos de indumentaria sino en muchos otros lugares y momentos en los que la presencia de personalidades, la ejecución de determinadas responsabilidades -sociales, profesionales, políticas o diplomáticas-  recomiendan, cuando no exigen, cumplir con determinadas reglas.

Conocer los códigos de indumentaria es algo similar a hablar un idioma en el que, como traductores, ejercemos los profesionales del mundo del protocolo y la imagen pública. Si no conoces la gramática y la fonética difícilmente podrás expresarte correctamente y, lo que es peor, será imposible que los demás te entiendan o entiendan algo diferente a lo que tu quieres decir. La función comunicativa de la indumentaria se ve reflejada en numerosos casos en los que el incumplimiento de los códigos se lleva a cabo bien por desconocimiento de los mismos o bien para manifestar implícitamente el rechazo a algo. Tan importante es cumplir con los códigos de indumentaria que, por ejemplo, se establecen patrones para el ejercicio de determinadas funciones. Este ha sido el caso de Obama vistiendo con un traje claro cuando lo esperado, correcto, coherente y creíble para el ejercicio de altas responsabilidades, indica que la indumentaria para el hombre debe ser oscura.

Obama no acertó en la elección de su traje claro

Obama no acertó en la elección de su traje claro

En la época de George Bush Jr, se prohibió también, vestir chanclas -flip flop- cuando se visitara la Casa Blanca y al Presidente.

Esta fotografía provocó que George Bush prohibiera visitar la Casa Blanca con chanclas.

Esta fotografía provocó que George Bush prohibiera visitar la Casa Blanca con chanclas.

Otras han acertado cumpliendo con los códigos establecidos.

Dolores Cospedal y la Vicepresidenta Santamaría asistieron correctísimas al acto celebrado en el Vaticano. De negro, por estar en presencia de Su Santidad. Con la cabeza cubierta y de manga larga.

Dolores Cospedal y la Vicepresidenta Santamaría asistieron correctísimas a un acto celebrado en el Vaticano. De negro, por estar en presencia de Su Santidad, con la cabeza cubierta y de manga larga.

De todo ello hablaré en la Jornada sobre Hubert de Givenchy el miércoles día 14 de enero en el Museo Thyssen de Madrid. En la página de inicio de este blog hay un enlace, por si te interesa.

¿Tu crees que los códigos de indumentaria tienen importancia? A mi me parece que son necesarios y útiles.

© Juan de Dios Orozco López