La Legión francesa y el baile del Sirtaki

FacebookTwitterLinkedInPinterestGoogle+Compartir

Lo vi ayer por la mañana y me lo recordó David Márquez (@David_MML) en twitter. Hablo de los que, con su acción heroica, salvaron el viernes pasado muchas vidas anulando la acción de un terrorista. Con todo mérito, han sido condecorados por el Presidente Hollande.

Me parece que el efecto buscado para la celebración de tan rápida ceremonia ha sido contrarrestar la alarma social y crear, como siempre, mensajes adaptados a las necesidades del momento. De hecho, si observas y escuchas con detenimiento el video de más abajo, te darás cuenta que el protagonismo lo asume Hollande en detrimento de los condecorados. No hay nada reprochable en la actitud del Presidente francés, que ha aprovechado la ocasión para enviar determinados mensajes tranquilizadores a la sociedad, pero ello no debería menoscabar el protagonismo de los actores.

Un resumen de lo acontecido da idea de lo heroico de la acción: El fusil AK/47 que portaba el terrorista dispara 600 proyectiles por minuto. Con un poco de entrenamiento y con cuatro cargadores de 30 cartuchos, en apenas 1 minuto, podría haber asesinado a más de 120 personas. Los que han detenido a este terrorista se enfrentaron a el sin armas. Son verdaderos héroes y como tales han sido premiados y reconocidos, no solo por Francia sino por todo el mundo.

Esta acción pública de premiar una conducta meritoria tiene dos finalidades. Por un lado cabría destacar su objeto propagandístico que no resta mérito a los condecorados. No es nada que ya no haya ocurrido antes. Si echamos la vista atrás algunas décadas, podemos observar  que es copia, en su modos e intención, de la que se han utilizado en cualquier guerra para destacar actos heroicos y desviar la atención de hechos que pudieran causar alarma en la población. ¿Recuerdas la siguiente fotografía?

Héroes de Iwo Jima

Héroes de Iwo Jima

Sus protagonistas fueron aclamados, en su momento, y olvidados poco tiempo después. Clint Eastwood rescató su memoria en una película varias décadas más tarde. Desde este punto de vista, es necesario señalar que en la gestión de una crisis, generar estas figuras -en este caso héroes- permite a los dirigentes tanto distraer la atención de hechos poco agradables como atraer el interés hacia otros actos que son muy deseables y valorados. Repito que no hay nada reprochable en ello y casi diría que es una acción ineludible y de responsabilidad.

El segundo objetivo, en apariencia el más importante, es el premio a unos héroes. No hay que olvidar que el objeto propagandístico es consecuencia de la escenificación del reconocimiento de la sociedad  y que, por tanto, el cuidado de todos y cada uno de los detalles debe ser extremo. Dando por sentado lo anterior, es necesario afirmar que cualquier imposición de condecoraciones oficiales debería llevarse a cabo en una ceremonia solemne (*). Si no ocurre así -si se deja de un lado la solemnidad- la concesión de una importante distinción queda equiparada a la entrega de unos premios escolares de Winni de Pooh o, en el peor de los casos, a la de un campeonato de mus. Esto es lo que ocurrió ayer en Francia, en contra de lo determinado en el propio reglamento de la Legión de Honor, y cuya consecuencia ha sido una imposición de condecoración carente de valor visual que ha menospreciado los hechos que se premian, a la propia condecoración e incluso a los condecorados.

Condecoración con la que se distingue a un Caballero de la Legión de Honor.

Condecoración con la que se distingue a un Caballero de la Legión de Honor.

La singularidad del caso, las razones de oportunidad y la premura mediática por destacar valores como el heroísmo frente a la cobardía terrorista, han provocado una rápida concesión y una ceremonia cuyos detalles han sido muy poco cuidados. Me imagino que no ha dado tiempo a “vestir” adecuadamente este acto y ello ha provocado una desafortunada puesta en escena en la que los premiados se han presentado como si a una barbacoa asistiesen -con la excepción del británico- para terminar con un posado fotográfico tipo coreografía de Sirtaki griego o baile de Paquito el chocolatero.

Me permito destacar algunos detalles de protocolo y organización de actos institucionales que tu mismo puedes valorar en el siguiente vídeo:

  • Como siempre, las banderas impecables. En España se ordenarían al revés pero ten en cuenta que la bandera de Francia “tapa” –y por lo tanto precede- a la europea. Ni una sola arruga; perfectas; impecables.
  • Los auriculares que han colocado a los que no entienden francés para oír la traducción simultánea. Observa al tercer condecorado situado a la izquierda. Se equivocaron al colocarle el “pinganillo”
  • El gesto del Ayudante de Campo de Hollande que, además de entregar la condecoración al Presidente de Francia le coloca, literal y explícitamente delante, el texto que debe pronunciar antes de imponer la condecoración.

Ay! si De Gaulle levantara la cabeza…..

Si quieres, para obtener más información, puedes visitar la página web (en inglés y francés) de la Legión francesa aquí.

© Juan de Dios Orozco López

(*) De la RAE. Solemne: Formal, grave, firme, válido, acompañado de circunstancias importantes o de todos los requisitos necesarios.

La treta del abanico.

Sí, ya sé que el manejo del abanico tiene su liturgia, su ritual y su propio lenguaje. De ello podría escribir todo un tratado mi abuela. Su abanico negro, muy ligero – al menos lo recuerdo así- con unas varillas llenas de filigranas servía para muchas cosas más que para mover el aire. Si ella lo cerraba y lo levantaba servía tanto como dedo acusador, como bastón de mando o como varita para dirigir la orquesta de personas que tuviera alrededor. Mejor que no lo cerrara con energía porque si así ocurría alguien iba a temblar y no me refiero a niños sino a personas mayores. Doña Encarnación -así llamaba todo el mundo a mi abuela- tenía, cuando era necesario, la firmeza del hombre más audaz del mundo, la dulzura de la madre más cariñosa y un humor andaluz que combinaba la sencillez del pueblo llano y la complejidad de quien tuvo que luchar como una mujer de negocios en tiempos en los que solo los hombres tenían el derecho a dirigir. Había perdido un hijo en la guerra civil y a su marido cuando era muy joven. Siempre movía el abanico con la mano derecha, tal y como hacen la mayoría de las personas que lo usan. Al contrario de Jan.

Pero yo no quiero hablar de ese lenguaje del abanico sino del protocolo del abanico que ha hecho tan famoso a Jan, Presidente de “Ben Amics”, asociación de gays lesbianas y transexuales de las Islas Baleares y que tanto beneficio ha proporcionado a la imagen pública de SS.MM. Los Reyes Don Felipe y Doña Letizia. Cuando vi la fotografía de la recepeción Real, pensé que era zurdo. Esta afición mía por el diseño y la proyección de mensajes con los gestos para construir imagen pública, me ha hecho reflexionar y pensar que “no hay puntada sin hilo” ni por parte de la Casa de SM El Rey ni por parte de Jan.

Jan saluda abanicándose a Doña Sofia.  Una fotografía buscada por la Casa de S.M. El Rey y deseada por el colectivo de homosexuales.

Jan saluda, abanicándose, a Doña Sofía. Una fotografía buscada por la Casa de S.M. El Rey y deseada por el colectivo de homosexuales. La foto es de Telecinco.es

A nadie se le oculta que esta fotografía es un éxito mediático que impulsa la imagen pública de los actores que la componen, por mucho que haya recibido críticas de los más duros de esto del “postureo” En esta fotografía, todos los que se saludan son muy conscientes de que las consecuencias negativas que pudiera tener su puesta en escena serían superadas por los beneficios de su ejecución.

Que los Reyes sean cumplimentados por el Comandante General de Baleares o por un importante empresario no tiene validez propagandística alguna y, me atrevo a firmar, tampoco tiene interés social. Es lo que vemos todos los días.

Lo realmente importante de esta fotografía es que se produce por expreso deseo de la Casa de S.M. El Rey, cuyo objetivo final -explicitar gráficamente la aceptación y el reconocimiento del colectivo gay por parte de la Jefatura del Estado- se pone de manifiesto con esta acción. Este impulso mediático se lleva a término con la intermediación del servicio de protocolo de la Casa y, sin duda, por expreso deseo del Monarca.

Se ha comentado -y mucho- la actitud de Jan que mientras saludaba a los Reyes, continuaba abanicándose. Unos lo justifican por el calor; otros por el sofoco personal que produce no tener ni idea de cómo se debía comportar y otros porque es un maleducado, directamente. Luego están los que como yo creen que nada es casual sino que es fruto de una estrategia. Ya sabes eso de “no hay puntada sin hilo” que mencionaba más arriba.

Efectivamente, si la Casa tenía su estratategia, el representante de los gays sabía que vestirse de traje y corbata “al uso” no llamaría la atención porque así viste todo el que tiene sentido común o, lo que es lo mismo, así viste la mayoría de los invitados a una recepción Real.  Está claro que Jan sabía que una recién teñida cresta de pelo, combinada con el color de la camisa, acompañada de un abanico y una pulsera con los colores de la bandera representativa de su colectivo, iban a atraer todas las miradas y a todos los fotógrafos. Nótese en la fotografía cómo abanico y pulsera están en la mano izquierda y no en la derecha -que hubiera sido con la que se hubiera abanicado mi abuela y la forma natural de hacerlo- para que, cuando se toma la fotografía, el hecho de estrechar la mano -con la derecha- no merme la capacidad para atraer la atención que proporcionan el colorido abaniqueo ejecutado con la izquierda. En todos estos gestos, creo yo, hay un meticuloso entrenamiento que ha permitido acaparar toda la atención de los medios y que ha tenido unos resultados más que aceptables.

Todo lo acontecido ahí no es fruto de la  casualidad sino de pura y dura estrategia de imagen pública. Y a esa estrategia ha contribuido, desde mucho antes de cursar la invitación, el protocolo que ha seleccionado a todos y cada uno de lo invitados para cumplir con una finalidad: explicitar la representación en la recepción de toda la sociedad mallorquina, sin exclusiones (sonoras).

¿Tú crees que Jan es un maleducado, un tipo astuto o alguien que no sabe por dónde le da el aire del abanico? Yo lo tengo claro: lo del abanico es una treta.

© Juan de Dios Orozco López

Yo acuso.

Algunos políticos desprecian el protocolo por pura ignorancia, otros por sus terribles complejos y otros tantos -por imposición de los primeros- lo utilizan como otra de las armas para alcanzar el poder. No sé de dónde he sacado la frase que sentencia: “La cultura es algo más que erudición, es algo que se vincula con el civismo, con el comportamiento ordenado y responsable dentro de la comunidad” Así que una titulación académica puede proporcionarte conocimiento pero no te hace culto y esto es precisamente lo que le ocurre a algunos políticos. No tienen ni idea de lo que es “protocolo” Los incultos e indocumentados lo desprecian para desterrar lo antiguo y “azin zer maz modelnos y hartualez”; los que tienen complejos lo dejan de lado porque “entorpece su cercanía con la sociedad” y los más cobardes lo arrinconan, porque si no se doblegan a las órdenes de los ignorantes ya citados, nunca conseguirán “el poderío” Estos son los hechos y la pura verdad. No tenemos cultura protocolaria. Eso es lo que está pasando. O al menos esa es la sensación que yo tengo.

El resultado de lo anterior es una gran falta de civismo. Ya, ni los que debieran cumplir ejemplarmente los deberes de ciudadanía y hacerlos cumplir, respetan las leyes, ni las normas de convivencia, ni las tradiciones ni las costumbres. Muchos son los responsables políticos que no representan a todos los ciudadanos sino solo a una parte minoritaria, vocinglera, brabucona, barriobajera y boca-chanclas que premia con responsabilidades y un sueldo del erario público a quienes se hacen una fotografía orinando en la calle o a los que, desnudándose, provocan e insultan a otros que, sin hacer mal a nadie, rezan en una capilla.

Este particular sistema meritocrático también coloca en puestos estratégicos -y muy bien remunerados- a quien quebranta y se burla de la ley, quitando banderas, escondiendo símbolos nacionales legales o asistiendo solo a la parte de los actos que conviene a sus particulares intereses mediáticos. Eso sí, lo que hacen, lo hacen rodeados de luces y fotógrafos -muchos fotógrafos- para que los medios de comunicación se hagan eco de que todo está cambiando…….y además lo hacen sin corbata, que es mucho más moderno….ja! ja! Hago un pequeño inciso para recordar los tiempos en los que para hacer cosas importantes se vestía de etiqueta. Al paso que vamos, tampoco tendrán significado el honor, la constancia, la lealtad, la contribución a la sociedad, el heroísmo, el trabajo, el esfuerzo, el respeto por la ley, la honestidad y tantos otros valores.

Algunos mentecatos sin cultura, sin capacidad, sin responsabilidad y sin el más mínimo mérito y razón pretenden convertir en banales importantes actos oficiales que han trascendido durante siglos, despreciando lo que otros con más facultades, lucidez y sabiduría consiguieron engrandecer y la mayoría de la sociedad ha querido mantener. No están cambiando las cosas, lo que están haciendo es liquidar nuestro estilo de vida, nuestra cultura, las tradiciones y nuestros valores y han comenzado por cargarse el protocolo porque nosotros -los que defendemos la presencia del protocolo en las instituciones-  siempre tuvimos claro que lo nuestro es, entre otras responsabilidades, colocar todas las banderas, destacar los símbolos, hacer trascendentes e importantes los actos en los que las autoridades representan a todos los ciudadanos, cumplir la ley, mantener las tradiciones y cuidar de la imagen de nuestras instituciones y sus más altos representantes.

Sin embargo, nosotros tenemos también parte de culpa. Estamos “desorientados” por pura conveniencia. Acomodados en nuestra poltrona, no levantamos la voz no sea que se nos oiga. Somos tan cobardes que nos estamos ahogando conscientemente en nuestro propio vómito…protestamos en la intimidad, pero no hacemos nada públicamente.

Ya me aburre esto de que el protocolo es una herramienta de comunicación, de marketing, de generación de percepciones positivas……y tantas zarandajas, buenismo y paños calientes. Así no vamos a ningún lado. Creo que hay que dar un puñetazo en la mesa y reaccionar.

¡Protocolo es cultura, coño ya!

Yo acuso, ¿y tú?

© Juan de Dios Orozco López

Gracias Paraguay.

No tuvo nada que envidiar ni en contenidos ni en organización a cualquiera de los congresos a los que estamos acostumbrados en España. El Iberoamericano de Protocolo, Hostelería y Turismo fue un congreso internacional no solo por las diferentes nacionalidades de los que allí acudimos sino porque la temática era de interés para todos, por encima del país de procedencia. Apenas dos o tres ponencias de interés local que sirvieron, no obstante, para que los no paraguayos de nacimiento aprendiésemos también de la nación que con tanto cariño y cuidado nos recibía.

Lo primero que hay que destacar es la acogida de nuestros anfitriones, que en todo momento han hecho que nos sintamos como en casa. Ha sido fácil, cómodo, entrañable y un honor haber podido participar en un congreso que desde el principio se destacó por la gran cantidad de seguidores y un interés inusitado despertado tanto en profesionales como en profanos en materia de protocolo, hostelería, comunicación, oratoria, ceremonial y Turismo. La asistencia ha sido variada pero es necesario destacar la de profesionales venidos de todo el país y de otros países vecinos.

Es imposible resumir cada una de las ponencias, conferencias y talleres a los que hemos tenido la suerte de asistir. Ha sido muy curioso porque más que formalidades y recuerdo de técnicas y legislación que afecta a la temática del Congreso, se trasladaron experiencias de manera que todo fue novedoso, agradable y, a veces, conmovedor hasta el punto de la aparición de lágrimas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sirvan estas letras para distinguir a las personas que han hecho posible este Congreso y que han alzado a Paraguay hasta las más altas cotas de eficacia en la organización de encuentros internacionales.

Gracias a todos y en especial a:

A mi entrañable amiga Gladys Lucena, por hacer aún más agradable cada uno de los momentos en que estuvo presente. Es una gran dama del protocolo paraguayo.

A Luis Felipe Nuño, mejicano cuya dilatada experiencia internacional en la organización y captación de eventos no llegan a alcanzar su inmensa elegancia personal, su agradable conversación y su sencillez personal.

A Marcelo Pinheiro que esconde bajo su “gran apariencia” un sentido del humor inigualable. Magnífica, divertida y oportuna conferencia que levantó al auditorio de sus asientos.

A Luís Arroyo, siempre pendiente de que todo fuese bien en la sala auditorio. El sabe estar sin que se le vea.

A Kristel Cáceres que tuvo la amabilidad de enseñarme los secretos del Tereré y me acompañó hasta que conseguí la camisa “ao po’i” típica de Paraguay. También a su madre que me preparó esta refrescante y medicinal bebida tradicional de Paraguay.

A Herminio Gonzalez Rojas, Presidente de la OICP que, entre otros honores, me regaló una insignia con la Bandera de Paraguay. La guardaré con mimo y la llevaré en mi solapa como el más grande de los honores.

 A Catalina Pantuso, una gran pensadora argentina y una mujer muy culta. Su amena y pasional charla me cautivó desde el principio y sus reflexiones siempre resultaron enriquecedoras.

A Carlos Zucareli, un amigo con un magnífico sentido del humor, divertido hasta el extremo. De hecho es Director de Ceremonial y Protocolo en Tierra del Fuego…el extremo del mundo.

A Angela García. Una gran amiga, una tremenda profesional y una sonrisa andante y constante. Un gran mujer que lo puede todo. Conociéndola, a cualquiera le queda claro lo que es el tesón. Ella es puro ejemplo. Tiene un defecto terrible…es capaz de quedarse dormida durante todo un vuelo oceánico. ¡¡¡Solo 14 horas!!!! Ja,ja.

Y por fin,

A Luis Gabriel Caballero, una persona que hace honor a su apellido que lo describe y califica magnificamente. Magistral anfitrión, perfecto caballero, amigo ideal y sé que también, magnífico jefe. Todo el mundo lo aprecia y yo lo tengo por alguien que está cercano a la perfección. Diligente, educado, cercano, leal, capaz, líder, con sentido del humor y siempre sonriente. El alma del Congreso y también su cabeza. Sus inmensas capacidades profesionales van en consonancia y de la mano de sus inigualables facultades personales. Un profesional que inspira confianza y una persona digna del más alto de los aprecios. Amante de su país -como todos los paraguayos-, con personas como Luis Gabriel Caballero, el Paraguay llegará muy lejos. Donde el esté como profesional, el éxito está asegurado. Gracias por tu valiosa amistad y por haber contado conmigo.

Y a todos los que han hecho posible nuestra feliz estancia en Encarnación, Paraguay: GRACIAS, MILLONES DE GRACIAS. Espero volver a veros pronto.

© Juan de Dios Orozco López

Representación institucional y dignidad.

La imagen pública de un dirigente empresarial o político se ve afectada por muchos componentes que no solo tienen en cuenta las capacidades intelectuales y los logros actuales sino que suman a éstos lo acontecido en el pasado, lo que de vida privada ha trascendido a los medios de comunicación, los hobbies y hasta el estilo de vida, entre otros muchos factores. Nada se puede ocultar y todo lo pasado tiene una trascendencia en el presente y mediará en el éxito o el fracaso futuro. Los dirigentes -o los que aspiran a serlo- lo saben y son muy conscientes que son esclavos de lo hecho públicamente y solo dueños de lo que no trascendió del ámbito privado.

Si un dirigente actual cometió en el pasado un fallo consciente o inconscientemente, tendrá indudablemente consecuencias en su aceptación pública actual y futura. A los efectos anteriores, está claro que cuando se es joven y se fuma marihuana los hechos pueden considerarse anecdóticos. Sin embargo, cuando se es adulto y se comete conscientemente un acto incívico, por muchas disculpas y acciones propagandísticas de limpiezas de imagen que se acometan, los “deslices” tienen unos costos muy altos. En términos coloquiales no es lo mismo una espinilla que tener viruela. La espinilla es pasajera y la viruela deja marcas de por vida. Pues así funciona la imagen pública.

De lo anterior hablé hace días en el I Congreso Internacional de Protocolo de Paraguay, sin saber que a mi regreso a España me encontraría, por ejemplo, con que la asesora de comunicación de la Alcaldesa de Barcelona se hace fotografías mientras orina a plena luz del día en la calle y que es activista “post-porno”. Es la Chichiolina española. Nosotros nos reíamos de los italianos que hicieron a una actriz porno diputada y ahora recibimos dos tazas del mismo caldo. Alguien pensará que esto no tiene que afectar al trabajo que supuestamente desarrollará esta individua. Yo opino lo contrario.

No me interesa y no sé qué es esto del activismo “post-porno” aunque nunca esa cualidad puede ser un mérito para conseguir un puesto pagado por el erario público. Lo que sí es absolutamente reprochable es que la comunicación de una de las ciudades más importantes del mundo se ponga en manos de una cochina que carece de los más mínimos valores cívicos. La sensación es que Barcelona es el hazmerreír del mundo y dado que no se ha inventado un paraguas que evite estas salpicaduras, en lo que a imagen pública respecta, España está haciendo el ridículo cubierta de la nauseabunda y pútrida sustancia que esta gentuza tiene por cerebro.

Lo bueno de todo esto es que el tiempo coloca a cada cual en el lugar que le corresponde y las mentiras, la falta de capacidad y las bajeza personales y profesionales, tarde o temprano, afloran y descubren el verdadero ser que todos tenemos dentro. Lo malo es que seguro que en cuatro años son capaces de cubrirlo todo con su particular y nefasta pátina de “pismaloliente” que costará mucho limpiar.

Yo creo que, en democracia, asumir un cargo público exige representar dignamente a la sociedad y velar para que ese puesto -que se ocupa de forma pasajera- sea siempre identificado con los más altos valores. Representar es dignificar y honrar a lo representado y se debe hacer con recato y sobriedad dejando de un lado los gustos personales para impulsar el bien común.

Debemos considerar que las formas son necesarias para llegar al fondo y que un dirigente debe representar a la sociedad con mesura como prueba del respeto a lo que se representa, muestra de autoridad, categoría y dignidad personal.

Puede que estés en desacuerdo pero yo tengo que afirmar que el decoro personal es indispensable para la buena imagen pública de un dirigente. Se trata, desde mi punto de vista, de parecer para poder ser. Los dirigentes públicos tienen la obligación de ser diferentes al resto de los mortales y destacar por su ejemplaridad, mérito, capacidad y honestidad cualidades que hacen que la mujer del César lo parezca. Si no lo parece, nunca podrá ser.

© Juan de Dios Orozco López

Pedro Sánchez y su nueva y protocolaria puesta en escena.

Pensábamos que la generación de mensajes en materia política estaba liquidada y creíamos que ya pocas cosas nuevas se iban a decir en formato imagen. Ja! Ahora han llegado los de Pedro Sánchez y dan una lección de marketing político incorporando a la estrategia de comunicación de su campaña, como nuevo mensaje, el símbolo nacional que unos desprecian y otros son incapaces de añadir a su repertorio, no sea que se les identifique con ideologías trasnochadas. El PSOE le va a sacar mucho provecho porque ha sabido ver y utilizar un mensaje despreciado por otros.

Nunca jamás se vió la Bandera Nacional tan exponencialmente exhibida en un mitin político como ayer. Al menos yo no lo recuerdo. Nada de banderas autonómicas para “compensar” lo explícito de lo nacional. El golpe de mano icónico ha sido de manual. Todo lo que hagan los demás partidos será, en el mejor de los casos, copiar lo que ya ha hecho el candidato presidencial socialista. Ya se sabe, “el que da primero, da dos veces”….. y en comunicación, da dos veces más.  Así será visto e interpretado por muchos y, de sacar partido de ello, se encargarán los asesores de Sánchez. De hecho, del aprovechamiento del éxito y del golpe de efecto comunicativo, no hace falta más que echar un vistazo a las portadas de los principales periódicos de hoy. Ahí van.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Otro aspecto importante de esa generación de mensajes novedosos es la incorporación de su esposa a la campaña con una clara intención de hacerla copartícipe de las vicisitudes. Es, también, un movimiento estratégico para incorporar a su abanico de mensajes la idea de pareja según la cual “detrás de cada gran hombre hay siempre una super mujer” a la que naturalmente han vestido de rojo – entiéndase rojo España y rojo PSOE- para ir a juego con la corbata de su esposo, como si de la asistencia a una boda se tratara. Todo dentro de una imagen minimalista, acorde con tiempos de escasez de recursos, en la que solo destacaba la Bandera, el atril y los teleprompter para que el líder del PSOE parece un gran orador cuando en realidad lo que es evidente es que es un normal lector de lo que otros expertos le ponen delante.

Decía al principio que se están haciendo cosas nuevas aquí en España…….. porque la realidad es que quien haya diseñado la puesta en escena de Pedro Sánchez del domingo de su ascensión a la candidatura a la Presidencia del Gobierno de España, ha visto muchas, pero que muchas fotografías de los modos utilizados por Obama y que le condujeron al éxito. ¿No te lo crees? Pues echa un vistazo y ya me contarás. Este modelo funcionó en EEUU y funciona ya en España….los mismos saludos, los mismos posados, los mismos movimientos, la misma puesta en escena…..

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Por cierto, en esta estrategia habrán aportado mucho los que saben de protocolo y, por lo tanto, de imagen pública.

© Juan de Dios Orozco López.

(Fotografías disponibles en internet)

 

El protocolo es el camino: Vive la France!

Por encima de ideologías, gustos e intereses personales se sitúan siempre los valores y los intereses propios de un colectivo como pueda ser una nación. Los valores comunes se defienden con normas de obligado cumplimiento. Respetar las normas, sean protocolarias o de otra índole, hacen más grande a una nación, más creíbles a los dirigentes que las cumplen y las hacen cumplir y más honestos, libres y demócratas a quienes las acatan por convicción y libremente. Aceptar normas significa respetar al prójimo e imponerte a ti mismo no sobrepasar los límites que conculcarían la libertad del otro. Si así lo haces, contribuyes a los intereses comunes y mereces respeto. Si no lo haces, la sociedad te rechaza. Así funciona la vida. No digo nada nuevo porque esta manera de pensar y actuar es parte de nuestra cultura.

Lo que ha hecho Más y sus más aventajados borregos nacionalistas ha producido una ruptura y un rechazo masivo en la sociedad española, por más que algunos pretendan quitar hierro al asunto. Han faltado a las normas de convivencia y han faltado al respeto de la mayoría de españoles, acción que no tendrían agallas de hacer con ninguna otra nación más que con la que los ampara y reconoce como parte de ella. Mas y su cuadrilla de palmeros y silbadores de pitos actuaron así como cobardes, sabiendo que su acción no tendría duras consecuencias.

Como si de una lección a los que nos insultaron con sus chabacanas acciones en Barcelona, Francia -una gran potencia y no una región engreída- con sus acciones protocolarias, ha demostrado respeto a España ofreciendo una acogida al Jefe de Estado cargada de deferencias y cortesía.

D. Felipe en el Parlamento Francés

                                               D. Felipe se dirige al Parlamento Francés

Respeto, creo yo, es la clave de la convivencia y el progreso de las sociedades avanzadas. Permíteme hacer un símil empresarial que he utilizado, para hablar de protocolo en muchos lugares. “Si una de las partes en una negociación pretende sacar partido a toda costa y de forma inmediata,  sin importarle una relación empresarial a largo plazo, la cuerda que mantiene unidas a las partes puede llegar a tensarse tanto que puede romperse y traer consecuencias desastrosas para todos. Con el equilibrio en la negociación y la demostración con hechos del deseo de alcanzar acuerdos, se pone de manifiesto la intención colaborativa de las partes y se sientan las bases de una relación de confianza duradera. Esto es hacer protocolo” En términos de negociación modernas diríamos que se produce, siempre que exista voluntad e intención,  una negociación “win-win” en la que todos ganan. Es cierto que unos más que otros, pero todos ganan. Si todos ganan, hay protocolo. Si alguno pierde, el protocolo no existió o se rompió en algún momento. Con Francia hay protocolo. Claro está que Francia es una gran nación.

Los Reyes escuchan con respeto la interpretación del Himno Nacional de Francia.

Los Reyes escuchan con respeto la interpretación del Himno Nacional de Francia.

El protocolo, por lo tanto, es el camino por el que se ponen en marcha las relaciones políticas, diplomáticas o empresariales poniendo de manifiesto una voluntad individual y de conjunto de reforzar una relación o comenzar a dar pasos para crear vínculos potentes. Es una vía que con acciones de imagen pública consigue generar opiniones positivas externas e impulsa a las partes a alcanzar una meta válida para ambas.

Así lo ha entendido el Gobierno de Francia cuya oportuna forma de recibir al Jefe de Estado de España parecería dar una lección de civismo, elegancia,  democracia, libertad, cortesía y buenos modales a quienes, dentro de España, no han sido capaces, por pura ignorancia, soberbia y chabacanería, de demostrar su disconformidad de otra manera.

Máximos honores para los Reyes en un país deseoso de fortalecer relaciones.

Máximos honores para los Reyes en un país deseoso de fortalecer relaciones.

Francia ha actuado con estratégica intención, porque a sus intereses conviene, para agradar a los Reyes de España, su Gobierno y a toda nuestra nación. La actuación del Gobierno Francés, lejos de ser desinteresada, ha puesto de manifiesto que quiere tener a España como socio y que nos considera de importancia para su desarrollo. En la misma posición nos encontramos nosotros. Ellos lo demuestran públicamente acogiendo a nuestros dirigentes con detalles protocolarios reservados sólo a unos pocos  destacados dirigentes mundiales. Tan importante ha sido la visita Real que D. Felipe ha manifestado que se encuentra “abrumado” por la acogida. Cuando el Jefe de Estado francés visite España, nos veremos obligados a actuar de la misma forma que lo han hecho ellos de manera que se establezca un equilibrio en la relación diplomática que sea observado por todo el mundo como fuerte y eficaz. Se trata, entonces, no solo de poner de manifiesto una buena relación entre dos partes sino de trasladar a todo el mundo la intención de mantener y fortalecer una relación de aliados. Así actúa el protocolo. El protocolo acerca a las partes, refuerza su relación y traslada ese mensaje a los observadores. Si lo anterior no ocurre, si no se alcanzan acuerdos, si no se percibe a través de la imagen que la  relación es buena, simplemente no hay protocolo.

Protocolo para hacer camino. Deseo de agradar y de trasladar un mensaje de fuerte relación.

Protocolo para hacer camino. Deseo de agradar y de trasladar un mensaje de fuerte relación.

Cuando así actúan los gobernantes -imponiéndose ofrecer comodidades aunque suponga incomodidades- hablamos de acciones políticas o diplomáticas inteligentes en las que el protocolo se convierte en el camino para alcanzar la meta.

Ahora vendrá alguno a recordar la invasión francesa de hace dos siglos. Mientras tanto,  Vive la France!….aunque sea una república.

© Juan de Dios Orozco López