“Walk a mile in his shoes”

Buscando algún tema sobre el que escribir esta semana, me topé con un post de mi admirada y respetada María de la Serna en el que comenta el saludo con que Francoise Hollande, Presidente de la república francesa, recibe a S.M. La Reina Doña Letizia en la visita que SS.MM Los Reyes de España han cursado a Francia. Hollande debió ponerse a la altura de la Reina y no lo hizo. Quizá, el Rey debió esperar a que la Reina subiera otro peldaño pero, en cualquier caso, el peor situado para ejecutar el saludo es el Presidente de la República francesa. Se me ha ocurrido que el Presidente de la República francesa -y su Jefe de Protocolo- no son tan ignorantes como para no valorar hasta el más pequeño de los posibles contratiempos y que la posición y el saludo de Hollande no es circunstancial sino que responde a razones de imagen.

En multitud de ocasiones he comentado que hacer protocolo es controlar el detalle y que, desde luego, cuando los niveles de responsabilidad institucional se localizan en lo más alto, hasta el más mínimo gesto tiene un interpretación. Se trata, desde el punto de vista comunicativo, de que nada de lo que trascienda al observador empañe el verdadero motivo de la actividad que se difunde. La responsabilidad última de ese proceso comunicativo es del actor. Sin embargo, es el director, el Jefe de Protocolo, quien tiene la obligación de conducir al que desarrolla un papel, enseñar el modo en que se ha de ejecutar y motivar a la “estrella” para que el engranaje de la actuación pública se corresponda con lo que exige la responsabilidad, el lugar, las personas y el momento, entre otras circunstancias.

Francoise Holland recibe a la Reina Doña Letizia.

Francoise Holland recibe a la Reina Doña Letizia. Los escalones compensan la diferencia de estatura. La actitud y posición en el saludo de Hollande es absolutamente premeditada.

Hollande no actuó correctamente al no bajar la escalinata para ponerse al mismo nivel que Doña Letizia. Recuerda que, en este caso, “el nivel” lo dan la altura de los pies de los actores y no de las cabezas.

Holland lo hizo mal a la vista de la opinión pública española. Sin embargo, pensemos en el consumo interno y la interpretación de los franceses. Quizá, si nos ponemos de la parte francesa, podamos observar la acertada actitud de Holland y el absolutamente plausible asesoramiento de su Jefe de Protocolo. Sí, su Jefe de Protocolo lo hizo perfecto por que la diferencia de estatura entre Holland, El Rey D. Felipe y La Reina hubiesen sido excesivamente explícitas y manifiestamente contraria y perjudicial a la imagen del Presidente de Francia. Lo que ha escenificado Hollande es perfecto, intencionado y acorde con su imagen.  No hace falta observar más que la altura a la que se sitúan los pies en la fotografía anterior y en la siguiente. Con los pies al mismo nivel, la diferencia de estatura es notoria.

Observa la diferencia de altura entre Holland y Los Reyes de España.

Observa la diferencia de altura entre Hollande y Los Reyes de España. La fotografía es Hola.

Yo hubiese actuado  -y enseñado a actuar- de la misma forma que lo ha hecho el Jefe de Protocolo responsable de este acto. De hecho, en contexto parecido y en España se hace exactamente lo mismo. Los que han asistido a mis charlas tienen las pruebas.

En este caso, para comprender, yo creo que es necesario ponerse en el papel de Hollande o “walk a mile in his shoes”.

P.D

Con posterioridad a la publicación del post, he querido comprobar que no era el Rey el que dejaba atrás a la Reina sino que Hollande actuó de forma premeditada. La prueba está en este vídeo.

© Juan de Dios Orozco López

Pobres necios.

Está muy claro. Para agradar es necesario tener intención. Si uno no quiere, dos no pueden entenderse ni crear un clima de entendimiento que satisfaga a ambos. Por eso, en muchas ocasiones, el valor del gesto adquiere una importancia que supera las palabras que, como el aforismo reza, “se las lleva el viento” Muy al contrario, los gestos son acciones palpables y casi medibles. Además son observables. Si hiciéramos caso a Mehrabian aprenderíamos mucho, además de ganar eficacia, de comunicación.

Si, hablando de gestos, nos referimos a la organización de actos en los que se solicita confirmación de asistencia, es de buena educación confirmar -de forma verbal o por escrito- la asistencia o la ausencia. A un acto formal el anfitrión puede invitar verbalmente pero ello no exime de hacerlo por escrito. Como gesto de cortesía, que corresponde equilibradamente a lo anterior,  se debe contestar verbalmente al anfitrión y por escrito a los organizadores.

Los gestos son la manifestación externa de la educación y no siempre coinciden con los sentimientos personales. En eso consiste, precisamente, la educación o urbanidad. Ser educado no es otra cosa que intentar agradar a los demás cuando la situación contextual lo requiere aunque ello no sea ni de nuestro interés ni de nuestra apetencia. Se trata de madurez, en algunos casos. En otros es simple responsabilidad. Cuando se trata de la cortesía debida, los gestos amables son una exigencia del guión cuyo seguimiento, al pie de la letra, demuestra corrección, respeto y deferencia a los demás.

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El Rey de Marruecos tuvo el gesto de invitar al “Iftar” a SS.MM Los Reyes, al finalizar el día.  A ese gesto SS.MM han correspondido, aunque no estaba previsto, asistiendo al ágape y pasando la noche en Marruecos. Gesto es, también, de cortesía que la Reina Doña Letizia visite el mausoleo del primer Rey marroquí con la cabeza cubierta y vestida de blanco. Estos gestos y actitudes públicas han trascendido a España y Marruecos demostrando cuales son las intenciones de los gobiernos de ambos naciones y  poniendo de manifiesto una vez más que el protocolo no sólo es una herramienta válida sino imprescindible en las relaciones interculturales, diplomáticas y sociales.

Sin embargo, aún hay políticos y personas de altas responsabilidades que desprecian el protocolo. Siguen afirmando aquello de “yo soy muy poco protocolario“, ignorando que, en realidad, dicen: “yo soy mal educado“, “yo no aprecio la organización y buen  funcionamiento de los actos oficiales“, “yo no sé relacionarme con personas de otras culturas“, “yo no doy importancia a la comunicación institucional“, “yo desconozco cómo representar adecuadamente a la institución que pertenezco“, “yo no se por dónde me da el aire“……….

Pobres necios.

© Juan de Dios Orozco López

Las fotografías son de ABC y La Casa de S.M. El Rey.

La elegancia no es cuestión de corbatas.

Antes de comenzar, quiero pedir disculpas por no haber asistido a mi cita semanal con vosotros de la semana pasada. Mucho trabajo, muchos proyectos y muy poco tiempo. Ya os iré informando…

Si piensas que voy a hablar de chaqués, trajes de noche, pamelas o taconeo, mejor dejas de leer este post.

Ya sabes que considero muy importantes las formas y las formalidades. Para muchos, esto de los códigos -sea cual fuere la actividad codificada- no es materia de su desinterés. El “corsé” que imponen las normas es algo que no va con ellos. Con los demás puede, pero con ellos no. Están convencidos, por ejemplo, que vestir de etiqueta o de manera formal responde a exigencias de otras antiguas y remotas épocas. Ellos son más de chanclas, bermudas y camisetas de tirantes con palmeras y girasoles, que es mucho más moderno, proporciona libertad de movimientos y no atenta contra las “livertades hindibiduales de la persona umana” Nada de corbatas. Mucho menos llevar un chaqué. Pero a mi me parece que cuando no respetan los códigos de indumentaria, además de desconsiderados con sus anfitriones, ponen de manifiesto sus doctorados en ignorancia patatera.

Debemos tener en cuenta una consideración previa: a una invitación en la que para un acto se pide expresamente asistir con una determinada indumentaria, es obligado acudir con esa indumentaria. Lo contrario es una afrenta al anfitrión, una desconsideración para los que sí asisten cumpliendo con las exigencias que determina el que tramita la invitación y una muestra de mala educación.

Está claro que “lo de menos” es lo que se ve y “lo de más”, lo más importante, es la actitud elegante de asistir a un acto en el modo que se solicita y por convencimiento. Cuando la apariencia se corresponde con lo que realmente siente una persona, se alcanza el grado de elegancia al que muchos aspiran y muy pocos llegan.

Las formalidades y solemnidades, también, requieren de algún que otro pequeño sacrificio para diferenciarse de eventos intrascendentes o de promoción turística. Lo que se pide cuando se solicita una determinada indumentaria en actos importantes es, precisamente, pasar inadvertido para que nada  -mucho menos nadie- pueda distraer la atención de lo principal. Algunos, como si de un ladrón de guante blanco se tratara, pretenden robar protagonismo a quien es legitimo dueño del mismo, poniendo en evidencia su escasa humildad, falta de respeto, poca consideración y  deficiente aprecio por quien ha tenido el gusto de invitarlo.

Creo, y ya finalizo, que antes de asistir a un acto “malvestido” por la razón que sea -y las puede haber muy nobles y dignas de encomio-  es mejor declinar la invitación.

A buen entendedor pocas palabras bastan aunque debería quedar claro que la elegancia no es cuestión de corbatas.

Ya me dirás qué piensas de este asunto.

© Juan de Dios Orozco López

Tres días después de la proclamación de D. Felipe VI.

Me he mantenido al margen. He disfrutado, desde la barrera, de todo lo que se ha celebrado en relación con la proclamación de S.M. El Rey D. Felipe VI. Creo que se ha dicho ya casi todo y la realidad ha callado las voces y puesto en evidencia a la retaila de falsos expertos en protocolo, comunicación, Casa Real de España, organización de actos, logística, seguridad, periodismo, marketing político, derecho constitucional, moda y peluquería.

En estas importantes ocasiones surgen entendedores, conocedores, sabedores y oportunistas expertos en cuantas materias hicieran falta. Yo solo me quedo con dos reconocidos expertos -porque solo a ellos he visto en la televisión- a los que el mundo del protocolo español debe estar agradecido. Son Carlos Fuente y Alfredo Rodríguez con quienes puedo o no estar de acuerdo en algunas cosas pero a los que es justo reconocer que han sabido defender la práctica protocolaria con profesionalidad y conocimiento. Vaya, desde aquí, mi honesto aplauso para ellos. Solo un detalle: a Carlos Fuente lo vi con una corbata morada que recordaba los colores republicanos, mientras que Alfredo Rodríguez utilizó un corbata verde que recordaba al color monárquico que evoca el Viva El Rey De España. No se si fue coincidencia o guiño hacia partidarios de república y monarquía pero tampoco tiene importancia más allá de la anécdota. En cualquier caso, los dos son grandes profesionales que no dejan nada al azar.

El caso es que tomé nota de algunas cosas que me llamaron la atención y quizá sean repetitivas pero el mero hecho de escribirlas me sirve para ejercitarme en la observación.

El acto oficial de firma de la abdicación

Un elemento decorativo colocado sobre la mesa, entre las cámaras y S. M. D. Juan Carlos impidió observar el acto de la firma en un plano televisivo frontal. Tuvo que recurrirse a uno lateral. El realizador metió la pata porque dejó ver el temblor en el trazo de la firma de D. Juan Carlos.

La decoración no permitió ver de frente lo que ocurría

La decoración no permitió ver de frente lo que ocurría.

Yo esperaba que en este acto D. Juan Carlos inclinaría la cabeza ante D. Felipe y que ese era el gesto del que todo el mundo hablaba. Y me equivoqué, pero solo por unas horas. El gesto Real fue el intercambio de puestos. Los responsables de protocolo se encargaron de diferenciar el tamaño de la sillas, colocar en la de mayor tamaño, en primer lugar, a D. Juan Carlos y después a D. Felipe. Todo estudiado y medido. D. Juan Carlos, premeditadamente, quiso enviar con ese gesto explícito un mensaje de “cesión del trono”

Me llamó la atención el tamaño de la miniatura de Toisón que usaba D. Felipe y la de menor tamaño que utilizó D. Juan Carlos. Creí observar en la de D. Felipe la correspondiente a Gran Maestre.

El Tosión de D. Felipe se corresponde con el de Gran Maestre.

El Tosión de D. Felipe se corresponde con el de Gran Maestre. Foto La Sexta TV.

En lo que se refiere a la actuación de la Reina Doña Letizia, fue impecable y conforme a lo que se espera de ella. Estuvo muy pendiente de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía a quienes con discreto, medido y premeditado gesto indicó cómo debían sentarse.

Todo lo demás no merece comentario alguno salvo las banderas en las que para incluir la Europea, en lugar digno y destacado, se la separó del grupo de las de autonomías y se colocó con la Enseña Nacional.

La imposición de la faja de General 

Este es un acto de tradición militar y de carácter íntimo y familiar. La tradición obliga a que la faja sea impuesta por otro General. Se trata de ser “investido del empleo militar” por otro General que apadrina al “recién” llegado. A este acto asisten, como ya he mencionado antes, solo los más allegados familiares y, en este caso, los miembros más destacados de la Casa de S.M. El Rey y otros cercanos militares y civiles a Su servicio.

Aquí, aunque no ha sido muy difundido, D. Juan Carlos inclinó la cabeza ante su hijo en un gesto de respeto que, como he dicho antes, yo pensé que se daría el día anterior, durante la firma de su abdicación.

Fotografía de asistentes al acto de  imposición de la faja de Capitán General

Fotografía de asistentes al acto de imposición de la faja de Capitán General. Foto Casa S.M El Rey.

El juramento y proclamación ante Las Cortes Generales. 

Desde el principio se estableció un debate sobre quienes deberían estar en el estrado junto al Rey, los símbolos e incluso la indumentaria. Siento ir a contracorriente -honestamente debo decirlo- pero me parece muy acertada la presencia de los representantes de los tres poderes y las dos Cámaras además de una representación muy reducida de la Casa de S.M. El Rey con solo cinco personas: Jefe de la Casa, Secretario General, Jefe del Cuarto Militar, Secretario del Príncipe y su preceptor desde su paso por la Academia General Militar, el General Emilio Tomé, que actuó de Ayudante de Campo.

Panorámica proclamación Felipe VI

Panorámica proclamación Felipe VI

En cuanto a los símbolos, estuvieron los necesarios y suficientes: Enseña Nacional, Escudo de España, cetro y corona.

Fueron muchos los cargos que han vestido V.E.R.D.E como el Diputado Juan de Dios Ruano o la Presidenta de Castilla la Mancha. El Rey vistió la etiqueta militar y algunos de los componentes civiles de la presidencia hicieron lo propio vistiendo el chaqué. Los que vistieron uniformes militares lo hicieron un grado por debajo de la uniformidad del Rey. Solo una señora llamó la atención por su poco acertada elección, además de los que se negaron a vestir el chaqué. También hay que señalar que Rajoy, con el chaqué desabotonado parecía llevar una toalla de playa en lugar de un traje de etiqueta.

Toda la emoción que eché en falta en la firma de D. Juan Carlos el día de su abdicación, la observé en muchísimos gestos el día de la proclamación de Felipe VI. La cercanía y complicidad entre Doña Letizia y D. Felipe y los gestos de una pareja enamorada han gustado a los españoles. El hecho que Doña Letizia permaneciera sentada en el vehículo mientras que D. Felipe permanecía en pié saludando a la multitud, honra a nuestra Reina que sabe cual es su puesto y lo está haciendo muy bien -repito- aunque a algunos les pese. Su elegancia conductual, su actitud y su discreción van a impulsar la imagen de La Corona.

El recorrido, el balcón y los faralaes

El recorrido que efectuó el ya Rey Felipe VI fue magnífico, las medidas de seguridad importantísimas como corresponde a la magnitud del acto. Observé francotiradores que se dejaban ver, una perfecta organización de salidas, controles disuasorios, detectores de metales…Todo perfecto, nada improvisado y si muy bien planificado. Controlar a decenas de miles de personas de forma ordenada requiere, además de planificación, la aceptación pública de que la presencia policial multitudinaria era necesaria. Nadie se quejó de “mucha policía, poca diversión” Todo lo contrario. Incluso se aplaudía la actitud policial. Naturalmente no se vieron a los republicanos. No hubo desperfectos en el mobiliario, nadie tiro piedras ni quemó contenedores en una manifestación de que en España somos civilizados y convivimos personas respetuosas con las creencias políticas diferentes.   Pude ver también, a una chica -muy valiente- que con la intención de provocar y con los colores republicanos gritaba improperios a diestro y siniestro. La policía, no la detuvo sino que la protegió. En este sentido, el oportunista Jorge Vestrynge tuvo su minuto de gloria y de propaganda barata.

D. Felipe saluda desde el coche en la zona de Callao

D. Felipe saluda desde el coche en la zona de Callao

La salida al balcón fue magnífica. También calculada y controlada por el Jefe de Protocolo de la Casa que marcaba tiempos e indicaba cuando debían salir los Reyes. D. Juan Carlos, otra vez mostrando su respeto por el nuevo Rey, se mantuvo en el balcón el mínimo tiempo. Se repitieron los gestos de cariño entre todos ellos que esperamos ver a menudo.

En cuanto a la recepción de palacio, algunas señoras pensaron que era su oportunidad para lucirse. La elegancia es amiga de la sobriedad y lo contrario resulta, a veces, grosero y chabacano . Así pudimos observar a Mariló Montero con un vestido inadecuado para el momento. Vimos, también, a Isabel Preysler con un vestido, marcando figura, que era muy apropiado para ir de compras al Lidl. A esta “elegante” señora jamás se le hubiera ocurrido posar, para los azulejos y con el Príncipe Carlos, de esta guisa. Finalmente observamos a Carla Royo vestida como “Heidi en el país de la maravillas” -ya es rizar el rizo- y que no debió leer el código de indumentaria “sugerida”. Tampoco vió el Dress Code David Bisbal que también entendió que “asía musha caló” para llevar corbata. Al contrario me gustó, por ejemplo, María Dolores de Cospedal que , cuando decide ponerse guapa, resulta de una elegancia y belleza singular.

Las consecuencias de todo

D. Juan Carlos lo ha hecho bien, llevándose consigo lo único que ha hecho sombra en sus 40 años de reinado: la actuación deshonesta y quizá delictiva de su yerno. Las Infantas ya no son Familia Real sino familia del Rey y la imagen de D. Felipe no solo no parte de cero sino que la noble actuación de D. Juan Carlos le ha puesto en su punto de partida con un saldo muy favorable.

Muchos son los que han criticado abiertamente la rapidez y la supuesta improvisación que ha rodeado a la abdicación y proclamación pero he de decir que a España se le da bien superar estas complicadas situaciones y desde el punto de vista organizativo, desde fuera, todo ha sido perfecto…mal que le pese a algunos.

Tenemos a un Rey magnífico, preparado y que ama a España por encima de ideologías políticas, que lleva más de cuarenta años preparándose para ser el Jefe del Estado. Le acompaña una Reina preparada, que también se ha formado durante 10 años, para complementar a D. Felipe. De momento, en este inicio del viaje, les acompañarán muy de cerca otras personas como Jaime Alfonsín cuya lealtad está probada y de cuya preparación intelectual y experiencia no se puede reprochar absolutamente nada. Se oye, también, que Sagrario Ruíz de Apodaca o Jordi Gutiérrez, periodista catalán que fue delegado de TV3 en Madrid en la década de los 80 están en el bombo para nuevo DIRCOM de La Zarzuela y yo encuentro también, además de la mano de Doña Letizia, una acertada elección. Se cambiarán también los organigramas, algunos aspectos formales de actuación y se procurará, sin duda, un mayor conocimiento y cercanía, si caben, de la realidad de la sociedad española.

Y nada más (y nada menos). Yo continuaré a la espera de acontecimientos, firme en mi convicción de que D. Felipe lo hará bien y de acuerdo con los límites marcados por la Constitución. Recordemos siempre que “el Rey reina pero no gobierna”

© Juan de Dios Orozco López

Clausura del postgrado de protocolo en el paraninfo de la Universidade da Coruña

El paraninfo universitario acogió la ceremonia de clausura del IV Postgrado de Protocolo, Comunicación e Imagen Corporativa de la Universidade da Coruña, en el que más de una treintena de alumnos recogió sus diplomas tras varios meses de intenso estudio, clases magistrales, prácticas y visitas didácticas a diferentes establecimientos de interés.

En un emotivo acto presidido por el decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, José Videla, y la directora del curso, Olga Casal, la lección clausural corrió a cargo del profesor Francisco Sánchez, director de la Fundación Santiago Rey Fernández –Latorre, dircom del Grupo La Voz de Galicia y director de su Escuela de Medios. El doctor Sánchez fue el impulsor de la esta Facultad, en la que se estrenó como su primer decano, y donde sigue ejerciendo su labor docente. En su alocución hizo referencia al protocolo como herramienta facilitadora de las relaciones humanas, señalando que es “el necesario arte de lo conveniente, lo oportuno, lo agradable y lo proporcionado” que permite “la gestión de lo adecuado”.

Pero también los alumnos tuvieron ocasión de expresarse. Leticia Sánchez y Xurxo Astorgano, en representación de sus compañeros, tuvieron un recuerdo para todos y cada uno de los profesores, destacando a modo de titulares sus frases más célebres. Uno de los momentos más  emotivos se produjo al recordar a José Luis Delgado, profesor de este postgrado desde sus inicios, que falleció días antes de comenzar el curso.

Tras los sones del Gaudeamus Igitur,  el decano dio por clausurada la cuarta edición de este programa formativo que espera repetirse el próximo curso académico.

Desde este blog quiero felicitar a mi buena amiga Olga Casal por su buen trabajo. No me equivoco lo más mínimo al afirmar que este es un excelente postgrado y que ello es fruto del tesón de Olga, brillante directora, inmejorable docente y encantadora amiga. En las fotografías podréis apreciar la satisfacción de los alumnos. Enhorabuena a todos. No digo más.

Alumnos y profesores Postgrado Protocolo UDC.  Foto de Beatriz Císcar

Alumnos y profesores Postgrado Protocolo UDC. Foto de Beatriz Císcar

Paco Sánchez, José Videla Olga Casal . Foto Araceli Bellas

Paco Sánchez, José Videla Olga Casal . Foto Araceli Bellas

A bombo y platillo: ¡V.E.R.D.E!

Hoy sí. Hoy sí que hablo de la proclamación de D. Felipe como Rey(*) de España. Yo no me resigno a callar. Lo hago porque observo que son muchas las actitudes relacionadas con la proclamación de D. Felipe que ya chirrían. Muchos los saben pero miran hacia otro lado temerosos de que posicionarse públicamente del lado de la monarquía e ir en contra de la corriente les señale como apestados. A eso se llama deslealtad, en unos casos. En otros, es pura cobardía.

Pero allá ellos. A mi lo que me preocupa es esta desaforada actitud por desperdiciar todas las oportunidades para vender la imagen de España. Una de ellas es no dar la debida dimensión mediática de la proclamación de D. Felipe como Rey de España. Parecería que, en lugar de una proclamación estuviésemos hablando de una destitución. Pero lo realmente increíble es que sigamos estando cargados de complejos que nos impiden contar al mundo que nos va bien siendo diferentes. En realidad lo que nos ocurre es que unos pocos, que saben que resortes tocar, llevan adelante una clarísima estrategia para minimizar y desprestigiar la monarquía. Con la burda excusa de la crisis pretenden hacer de un acto histórico un momento intrascendente. Para satisfacción de los republicanos, los actos de proclamación se están escondiendo a la opinión pública española y al mundo. Ya verás como algunos intentarán “liarla parda”

Cetro y corona españolas.

Cetro y corona españolas.

Se está dando espacio a los vocingleros y bocachanclas que, sin pudor ni temor, nos insultan y llevan la atención a debates sin sentido como lo es el que D. Juan Carlos esté aforado o no. Con el debido respeto por la distancia existente entre uno y otro, resulta paradójico que el Alcalde de Marinaleda sea aforado y que la persona que más a contribuido a la democracia en toda la historia de España no pueda serlo.

Pero yo lo que quiero es recordar que ahora sí se puede hablar de tratamientos, indumentarias, protocolo y todo lo que rodea a la proclamación de D. Felipe. Ahora sí podemos criticar y comentar porque ya nos han contado qué es lo que se va a hacer y cómo se va a hacer. Por si no te has enterado?????, te resumo algunos detalles.

  • El Rey D. Felipe VI va a ser proclamado Rey vestido -e investido- de Capitán General como corresponde a su calidad y cualidad y porque para algo la Constitución determina que le corresponde, en su art. 62 h), el mando Supremo de la Fuerzas Armadas. D. Juan Carlos le impondrá el fajín de general en un modesto acto que se celebrará en La Zarzuela previo a la proclamación. 
  • La ceremonia de proclamación será (afortunadamente) solemne y no habrá misa. Al parecer se suprime el crucifijo al ser España un Estado aconfesional.
  • La solemnidad del acto de proclamación requiere sobriedad, elegancia y respeto por la tradición así que afortunadamente no habrá focos de colorines ni experiencias extrasensoriales propias de actos más modernos.
  • El Rey D.Juan Carlos seguirá siendo Rey de forma honorífica y su tratamiento será de Majestad por mucho que les pese a unos. 
  • D. Juan Carlos pasa, dentro del ordenamiento general de precedencias, a ocupar el lugar inmediato a sus nietas. Alguien puede ser más elegante. 
  • Doña Elena y Doña Cristina dejan de ser Familia Real para pasar a ser Familia del Rey.
  • S.M. El Rey D. Juan Carlos ha vuelto a dar muestras de su GRANDEZA y ha renunciado a estar presente en la proclamación de su hijo.
  • Para la asistencia al acto de proclamación se ha recomendado a los parlamentarios que vistan traje oscuro (ellos) y traje corto (ellas). Yo lo voy a explicar un poco más porque algunos no se enteran: ellas no deben ir vestidas de flamenca y ellos no deben ponerse camisetas para ir a la playa o para tomar chatos en la taberna. “Güandedió el Kode drez ezta claro: arreglao y formá como pa una voda” Dice mi amigo Juan de Sevilla.

    Así deben ir vestidos los parlamentarios

    Así SI deben ir vestidos los parlamentarios

  • Y por último: Franco murió hace casi 40 años y no ha tenido nada que ver ni con la abdicación ni con la proclamación de D. Felipe. Pero alguno vendrá y verá la presencia franquista en el acto, en el reinado y en la monarquía. Ah y también nos recordarán algo lo de la Guerra Civil Española de hace casi un siglo…..

    Así NO deben ir vestidas las parlamentarias

    Así NO deben ir vestidas las parlamentarias

Espero que el ruido mediático que algunos intentarán hacer no desluzca en absoluto este momento histórico para España. Yo, mientras tanto, en honor a S.M. El Rey D. Juan Carlos y en el de D.Felipe escribo hoy en V.E.R.D.E(**) y lo anuncio ¡a bombo y platillo!

© Juan de Dios Orozco López

(*) Agradezco los comentarios en los que algunos me indican que Rey se escribe con minúscula. Soy consciente pero como este es mi blog, el que escribe soy yo y no hago mal a nadie, escribo Rey como me da la gana. Sobre todo si es el Rey de España.

(**) Viva El Rey De España.

Te lo juro por mi tablet.

Imposible escribir sobre algo relacionado con el actual Rey ni con el que tendremos en España en el futuro. Ya está todo dicho. ¡Qué cansancio! Tan cansinos nos ponemos que algún amigo monárquico de rancio abolengo me ha confesado que se da de baja. Muchos comentarios y artículos han sido acertados. Algunos otros manifiestamente interesados y “una jartá de desserevrado, Guandedió” me dice mi amigo Juan de Sevilla.

Esta semana dejo de un lado todo los relacionado con la abdicación de D.Juan Carlos y el futuro reinado de D. Felipe VI -c.v.g.D.m.a- y me centro en un hecho que me ha llamado mucho la atención por su ¿innovación?. Me refiero al peculiar – por llamarlo de alguna forma- juramento que ha hecho la Sra. Embajadora de EE.UU en Suiza quien juró con la mano izquierda y sobre un e-book Kindle. Cuando se lo comenté a mi amigo Juan de Sevilla no lo entendió y me espetó “¿Comoooorrrr, que a jurao zobre un güebo kinder?” Tuve que explicarle detenidamente que no era un huevo de chocolate con sorpresa sino la marca de un libro electrónico. Fue entonces cuando lo entendió y me dijo que su hijo menor tiene un “casharro dezos de la mansana con un vocao…..” En fin, que no me quedó más remedio que aclararle cual era mi parecer al respecto.

La Embajadora de los EE.UU en Suiza jura sobre un e-book con la mano izquierda.

La Embajadora de los EE.UU en Suiza jura sobre un e-book con la mano izquierda. Foto Twitter.

Desconozco las razones reales, pero se me pueden ocurrir algunas que pueden esclarecer la actuación de la Sra. Embajadora. Podría ser que jurara sobre un e-book con afán innovador y quizá buscando notoriedad pero los juramentos o promesas suelen ser solemnes en el fondo y en la forma. Jurar, por ejemplo, sobre una Biblia significa poner a Dios por testigo de una obligación que se asume de forma personal. Prometer sobre la constitución tiene un significado parecido pero alejado de la religión. Cuando se jura o promete un cargo se adquiere un compromiso público con el grupo humano -en este caso una nación- que es representado por el objeto sobre el que se jura o se promete.

Desde mi modesto punto de vista la Embajadora metió la pata hasta el corvejón. En primer lugar porque lo único que ha ganado notoriedad, en realidad, es la marca del e-book. El Tweet de la Embajadora EE.UU en Londres le ha hecho un flaco favor y el hecho de ejecutar este acto sobre un cacharro electrónico ha impedido que conozcamos, por ejemplo, la cara de la Embajadora. Lo moderno e innovador si no se encaja bien en el contexto de la comunicación puede dar al traste con la intención o finalidad de un acto. A esta embajadora se la va a recordar como “la del e book”. Los riesgos, además, son ciertos y si se hubiera olvidado bloquear la pantalla en el texto deseado, podría haber jurado sobre la dirección de teléfono de su peluquero, la lista de la compra de la carnicería o la película de dibujos animados de Bob Esponja. Eso sí que hubiera sido innovador y moderno. ¡Qué pelotazo mediático!

Solo me queda añadir un detalle más y colocarlo en el contexto adecuado. Siempre que veo una película estadounidense en la que alguien debe jurar (allí creo que no se promete) un aguacil exige al juramentado: “levante su MANO DERECHA y repita conmigo: juro…..” Cuando Obama se equivocó en el acto de juramento como Presidente de EE.UU volvió, al día siguiente, a repetir el mismo ante la posibilidad de que el juramento fuera inválido por la FORMA de ejecución y contrario a lo establecido por la legalidad. Lo mismo podría ocurrir con esta Embajadora.

Barack Obama repitió su juramento

Barack Obama repitió su juramento por falta de FORMAS.

Conclusiones:

  1. Repito: Las formas son al fondo lo que el camino a la meta.
  2. No te metas en camisas de once varas.
  3. Haz los experimentos con gaseosa y en casa. No juegues con trinitotolueno (TNT) ni con explosivo plástico solo porque hace más ruido, no sea que tu deseo de innovar te explote en las manos.

© Juan de Dios Orozco López