Señor o villano.

Qué difícil es ocupar el centro de atención y ser objeto de críticas. Sin duda, debe ser incómodo que te reconozcan y soportar la presión mediática y social. Reconozco que debe ser un suplicio no disponer del derecho a la intimidad. Yo, desde luego, me quedo como estoy. Claro está que esto de la imagen pública funciona de manera que la falta de intimidad y la condición de personaje público van de la mano y son inseparables. Por eso, quien tiene la obligación institucional de representar algo, está obligado a renunciar a su intimidad, sus gustos y sus deseos personales en beneficio de su cometido. No hay líneas divisorias entre intimidad y actividad pública. Para los personajes públicos, solo el interior del domicilio particular tiene blindaje. Es algo que se debe asumir con naturalidad y, desde luego, con responsabilidad.

La diferencia entre  los que con la boca pequeña reclaman su intimidad y los que asumen que los límites de su intimidad no van más allá de los muros de su casa, está en que los primeros dan prioridad a sus intereses particulares mientras que los segundos anteponen a todo su responsabilidad institucional.

Unos se juegan su economía y otros el respeto y la aceptación social. Aquellos son pasajeros y estos pretenden perdurar. Sin embargo, los dos deben asumir que siempre son centro de atención -tanto si les gusta como si no- y que la coherencia tiene un valor adicional que se ve reflejada en la cuenta de resultados final. 

Parte de esa labor de creación, afianzamiento, refuerzo y concienciación en imagen pública es responsabilidad de los que nos dedicamos al protocolo y nuestra obligación es hacer ver la importancia que para la percepción pública tiene la coherencia en lo que yo denomino “imagen pública 360º/24 horas día”

En esto de la imagen pública, no existe una dedicación a tiempo parcial. Es el todo o la nada y quien no lo entienda así, está condenado al fracaso. No hay separación entre lo público y lo privado. No hay división temporal y no existe una forma de ser, vestir o comportarse de lunes a viernes para descansar de ello el sábado y el domingo. 

En resumidas cuentas, no se puede ser a la vez señor en horas de trabajo y villano en las de descanso.

Creo yo. Y tú, ¿qué piensas?

Ah! y este post tiene una lectura implícita que dejo a tu imaginación.

© Juan de Dios Orozco López

La prueba del algodón.

Alguien puede pensar que lo de enfrentarse a los medios -intermediarios y actores fundamentales en esto de la comunicación-  con un discurso medido y en un particular contexto, no requiere planificación, es una entelequia o es fruto de la improvisación. Que se lo digan a Mas.

En el caso Pujol, al que no le salva del desprecio de la opinión pública ni la Virgen de Montserrat, los únicos aciertos en materia de imagen y comunicación los han llevado a cabo asesores muy diestros, que han determinado tempos, tiempos, modos, modales y otros tantos aspectos para controlar la mayor parte de lo que llegue a la sociedad.

Verás, en el año 2013 Jordi Pujol se preguntó, en relación con informaciones que le señalaban como evasor de capitales: “¿Qué coño es eso de la UDEF?” A partir de ese hecho, en los últimos días se ha producido una programada y secuenciada actuación mediática que te detallo para que juzgues por ti mismo si es improvisada o no.

  1. Dimite Durán y Lleida. Naturalmente, sabía la que se avecinaba.
  2. Dimite el hijo de J. Pujol -Oriol Pujol- de todos sus cargos en CiU. De esta manera cuando J.Pujol confesó su debilidad que le llevó a mentir y defraudar, su hijo estaría fuera de la cúpula de CiU. A cambio, CiU no echará leña al fuego y defenderá al Más alto nivel al mentiroso Pujol.
  3. Divulgación de la confesión de culpabilidad de Jordi Pujol. En este momento, Jordi Pujol ya sabe “qué coño es eso de la UDEF” y se siente acorralado. Ya no se hace más preguntas sino que buscas respuestas a las preguntas que le pueda hacer la Guardia Civil (UDEF).
  4. Mas siente “compasión” públicamente de su mentor, J.Pujol, dando cumplimiento a los términos que previamente han acordado.
  5. Mas es recibido en La Moncloa.
A veces veo banderas, muchas banderas..y no encuentro la razón

A veces veo banderas, muchas banderas..y no encuentro la razón.

No pasa desapercibido, incluso para el más profano de los observadores, que la confesión se ha producido en el inicio de las vacaciones de verano -que es precisamente cuando la opinión pública desconecta y la actividad política se aminora- buscando, con premeditada astucia, que el paso del tiempo disminuya la presión mediática y social sobre los Pujol, Más y tantos otros actores afectados por las fechorías del clan.

Está claro. Al pico inicial de indignación general, le sigue el valle mediático y de desinterés que provoca el verano. Después vendrá la vuelta de vacaciones, la puesta en marcha del funcionamiento de la maquinaria política y otros muchos asuntos que, con el paso del tiempo y la lentitud de la justicia, diluirán en las aguas del olvido la mayoría de las faltas o delitos que se hayan cometido. Claro está, también, que esta astuta forma de actuar solo la pueden poner en práctica quienes disponen del dinero suficiente para manejar los hilos de la comunicación y la imagen pública en su propio beneficio. Es de libro, escuadra y cartabón.  Se pretende salvar lo que se pueda de la imagen pública -y el capital- de los Pujol y sus palmeros.

A Pujol, autoinvestido en el pasado de una aureola de dignidad y de estadista y que ha admitido ser un ladrón y un mentiroso -dejémonos de eufemismos-, no debieron permitirle “renunciar” a su sueldo, chófer, equipo de apoyo y título de Honorable. Renuncia no. Reproche público es lo que debieron imponerle, cuando menos. Un gobernante que esté cargado de razón y de ética no actúa mostrando consideración y “compasión” -que es lo que siente Mas- con quien, habiendo sido un alto cargo público, ha mentido y defraudado durante 34 años. Es una lástima que la indignidad personal de unos, a veces, se premie con una actitud servil y de indignidad política, de otros.

Lo anterior te puede parecer que es fruto de mi indignación, que lo es. Sin embargo, no es menos cierto que existe una operación de limpieza de imagen pública y un manifiesto y premeditado intento de eludir responsabilidades. Mr. Proper -en forma de asesores de comunicación e imagen pública- ha comenzado su trabajo……pero la prueba del algodón no engaña. Hay mucha suciedad que limpiar.

© Juan de dios Orozco López

Máster Universitario en Protocolo de la UNED

La Facultad de Derecho de la UNED me hace llegar la siguiente Nota de Prensa de la que, por su interés, me hago eco.

Curso 2014-2015
Master Universitario en Protocolo
Master oficial
• La titulación se impartirá en la Facultad de Derecho de la UNED y abrirá el camino para el Doctorado en Ciencias Sociales y Jurídicas que ya se imparte desde el curso 2013-2014, con líneas de investigación específicas.
• El Máster tiene una duración de 2 años (90 ECTS), está coordinado por la profesora Dr. Dolores del Mar Sánchez González.
• El Master contará con más de una veintena de profesores elegidos entre profesores universitarios y profesionales de reconocida experiencia en nuestro país.

1 de agosto de 2014 – “En septiembre se abrirá un periodo extraordinario de
matriculación en la UNED, para permitir el acceso a las personas que quieran matricularse en el Master en Protocolo”.
El protocolo es una disciplina transversal al derecho, a la historia, a la comunicación y a las relaciones publicas. De ahí que en los estudios de postgrado tengan su mejor aplicabilidad educativa e investigadora, ya que es necesario que cualquier licenciado o graduado que pueda necesitar de estos conocimientos en sus áreas de trabajo e investigación respectivas, dispongan de los mismos, y se fomente la investigación y la docencia multidisciplinar. Juristas, periodistas, profesionales del turismo, empresarios, políticos, financieros, ejecutivos, farmacéuticos, funcionarios, profesores, etc… necesitan de la complementariedad de sus conocimientos superiores universitarios con conocimientos de protocolo con los que poder afronta la visibilización e imagen institucional y la mediación con personalidades de alto nivel o autoridades políticas, así como con los ciudadanos.

A la vez es preciso profundizar teóricamente y mediante la investigación en esta disciplina, que ha saltado a la Universidad sin haberse sentado las bases teóricas de la misma, para construir una estructura sólida científicamente fundamentada. Por otro lado, existe una fuerte demanda social de estudios universitarios específicos y de calidad dedicados al protocolo, y la Universidad debe intentar transferir los resultados de su investigación a una sociedad en continuo crecimiento y evolución, y contribuir a la consolidación de las disciplinas científicas en curso de desarrollo.
En la actualidad existe un Master en protocolo título propio en la UNED, que cuenta con mas de 1000 alumnos egresados, tras más de diez años de convocatoria. Son múltiples las reivindicaciones de nuestros ex alumnos de dar el paso hacia la oficialización del título debido a su alto nivel y la amplia aceptación empresarial del mismo. Esa necesidad social nos lleva a los profesores del equipo docente de protocolo de la UNED a plantearnos la conveniencia de que una Universidad a distancia con proyección no sólo en el territorio nacional sino también en Iberoamérica, Europa y Asia, y con las peculiaridades del uso de la metodología a distancia de la UNED, incorpore el protocolo a su lista de postgrados oficiales.

La adscripción del Master en Protocolo la Facultad de Derecho es consciente, premeditada y nada casual, no sólo por la existencia de una tradición docente en el tema, sino por la reivindicación de la normatividad y juridicidad como una parte esencial de este tipo de estudios, ya que en esencia, en su origen y en sentido estricto, el protocolo es, primero, norma, y después, derecho. Y las fuentes o modos de creación del protocolo son dos: el derecho y la costumbre, entendida ésta como aquella reiteración de prácticas que se consolida con el tiempo y a la que se le da un valor social, e incluso jurídico, determinante.
El protocolo aparece pues vinculado con los mecanismos procesales de las instituciones a las que sirve de soporte. De ahí, que confundir el protocolo con las normas de urbanidad y cortesía, con los usos sociales, sea excesivamente simplista. No obstante, lo primero será distinguir lo que el colectivo llama “protocolo” en sentido amplio, que no es más que un conjunto de normas, usos y costumbres que determinan el orden de celebración de actos o eventos, del Protocolo en sentido estricto, que son las normas jurídicas establecidas por el Estado y de obligatorio cumplimiento, por las que las instituciones político-administrativas
se regulan a la hora de visibilizar la presencia del poder instituido en la sociedad nacional y mundial y que determinan el orden de celebración de actos públicos oficiales.
Esta es una disciplina científica en la que existen en la actualidad tres escuelas –una comunicológica, una relacionista pública y una jurídica- pero en la que sólo se ha desarrollado la comunicológica, mientras que la escuela jurídica no había adquirido aún su potencial, reivindicando su puesto. Una disciplina que auxiliada de unas herramientas (escritura, oratoria, tecnología, …), y técnicas específicas (entre las que se encuentran las técnicas de organización de actos), auxiliándose de otras disciplinas (historia, heráldica, simbología y vexilología, …) y unas determinadas estrategias, determinan las necesidades procesales de las instituciones públicas y de organizaciones privadas.
El master ha sido verificado favorablemente por la ANECA el 31 de julio de 2014, tiene una
duración de 2 años y una dedicación 90 créditos ECTS, que comprenden una parte general (30 créditos) en la que se sitúan contenidos genéricos presentados en 6 asignaturas obligatorias, imprescindibles de conocer por cualquier protocolista -independientemente de su nivel de especialización-, a estudiar en el primer semestre, y una parte especial (50 créditos), donde figura el protocolo en los distintos ámbitos específicos por sus contenidos, por su aplicabilidad a determinados públicos o por la vertebración y estructuración espacial que nos podamos encontrar, divididos en 10 asignaturas que se estudiará durante el segundo y tercer semestre. Se deja el cuarto semestre para el TFM (10 créditos).
Se procederá a convalidar a los alumnos que proceden de otros estudios de protocolo, o de los estudios de protocolo de la UNED, el número de créditos permitido por la legislación. Seguiremos informando de la implantación de este Master en sucesivas notas de prensa.
Más información:
Académica: Dolores del Mar Sánchez González, mdmsanchez@der.uned.es
Administrativa: Másteres EEES

“Walk a mile in his shoes”

Buscando algún tema sobre el que escribir esta semana, me topé con un post de mi admirada y respetada María de la Serna en el que comenta el saludo con que François Hollande, Presidente de la república francesa, recibe a S.M. La Reina Doña Letizia en la visita que SS.MM Los Reyes de España han cursado a Francia. Hollande debió ponerse a la altura de la Reina y no lo hizo. Quizá, el Rey debió esperar a que la Reina subiera otro peldaño pero, en cualquier caso, el peor situado para ejecutar el saludo es el Presidente de la República francesa. Se me ha ocurrido que el Presidente de la República francesa -y su Jefe de Protocolo- no son tan ignorantes como para no valorar hasta el más pequeño de los posibles contratiempos y que la posición y el saludo de Hollande no es circunstancial sino que responde a razones de imagen.

En multitud de ocasiones he comentado que hacer protocolo es controlar el detalle y que, desde luego, cuando los niveles de responsabilidad institucional se localizan en lo más alto, hasta el más mínimo gesto tiene un interpretación. Se trata, desde el punto de vista comunicativo, de que nada de lo que trascienda al observador empañe el verdadero motivo de la actividad que se difunde. La responsabilidad última de ese proceso comunicativo es del actor. Sin embargo, es el director, el Jefe de Protocolo, quien tiene la obligación de conducir al que desarrolla un papel, enseñar el modo en que se ha de ejecutar y motivar a la “estrella” para que el engranaje de la actuación pública se corresponda con lo que exige la responsabilidad, el lugar, las personas y el momento, entre otras circunstancias.

Francoise Holland recibe a la Reina Doña Letizia.

Francoise Holland recibe a la Reina Doña Letizia. Los escalones compensan la diferencia de estatura. La actitud y posición en el saludo de Hollande es absolutamente premeditada.

Hollande no actuó correctamente al no bajar la escalinata para ponerse al mismo nivel que Doña Letizia. Recuerda que, en este caso, “el nivel” lo dan la altura de los pies de los actores y no de las cabezas.

Holland lo hizo mal a la vista de la opinión pública española. Sin embargo, pensemos en el consumo interno y la interpretación de los franceses. Quizá, si nos ponemos de la parte francesa, podamos observar la acertada actitud de Holland y el absolutamente plausible asesoramiento de su Jefe de Protocolo. Sí, su Jefe de Protocolo lo hizo perfecto por que la diferencia de estatura entre Holland, El Rey D. Felipe y La Reina hubiesen sido excesivamente explícitas y manifiestamente contraria y perjudicial a la imagen del Presidente de Francia. Lo que ha escenificado Hollande es perfecto, intencionado y acorde con su imagen.  No hace falta observar más que la altura a la que se sitúan los pies en la fotografía anterior y en la siguiente. Con los pies al mismo nivel, la diferencia de estatura es notoria.

Observa la diferencia de altura entre Holland y Los Reyes de España.

Observa la diferencia de altura entre Hollande y Los Reyes de España. La fotografía es Hola.

Yo hubiese actuado  -y enseñado a actuar- de la misma forma que lo ha hecho el Jefe de Protocolo responsable de este acto. De hecho, en contexto parecido y en España se hace exactamente lo mismo. Los que han asistido a mis charlas tienen las pruebas.

En este caso, para comprender, yo creo que es necesario ponerse en el papel de Hollande o lo que es lo mismo “walk a mile in his shoes”.

P.D

Con posterioridad a la publicación del post, he querido comprobar que no era el Rey el que dejaba atrás a la Reina sino que Hollande actuó de forma premeditada. La prueba está en este vídeo.

© Juan de Dios Orozco López

Pobres necios.

Está muy claro. Para agradar es necesario tener intención. Si uno no quiere, dos no pueden entenderse ni crear un clima de entendimiento que satisfaga a ambos. Por eso, en muchas ocasiones, el valor del gesto adquiere una importancia que supera las palabras que, como el aforismo reza, “se las lleva el viento” Muy al contrario, los gestos son acciones palpables y casi medibles. Además son observables. Si hiciéramos caso a Mehrabian aprenderíamos mucho, además de ganar eficacia, de comunicación.

Si, hablando de gestos, nos referimos a la organización de actos en los que se solicita confirmación de asistencia, es de buena educación confirmar -de forma verbal o por escrito- la asistencia o la ausencia. A un acto formal el anfitrión puede invitar verbalmente pero ello no exime de hacerlo por escrito. Como gesto de cortesía, que corresponde equilibradamente a lo anterior,  se debe contestar verbalmente al anfitrión y por escrito a los organizadores.

Los gestos son la manifestación externa de la educación y no siempre coinciden con los sentimientos personales. En eso consiste, precisamente, la educación o urbanidad. Ser educado no es otra cosa que intentar agradar a los demás cuando la situación contextual lo requiere aunque ello no sea ni de nuestro interés ni de nuestra apetencia. Se trata de madurez, en algunos casos. En otros es simple responsabilidad. Cuando se trata de la cortesía debida, los gestos amables son una exigencia del guión cuyo seguimiento, al pie de la letra, demuestra corrección, respeto y deferencia a los demás.

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El Rey de Marruecos tuvo el gesto de invitar al “Iftar” a SS.MM Los Reyes, al finalizar el día.  A ese gesto SS.MM han correspondido, aunque no estaba previsto, asistiendo al ágape y pasando la noche en Marruecos. Gesto es, también, de cortesía que la Reina Doña Letizia visite el mausoleo del primer Rey marroquí con la cabeza cubierta y vestida de blanco. Estos gestos y actitudes públicas han trascendido a España y Marruecos demostrando cuales son las intenciones de los gobiernos de ambos naciones y  poniendo de manifiesto una vez más que el protocolo no sólo es una herramienta válida sino imprescindible en las relaciones interculturales, diplomáticas y sociales.

Sin embargo, aún hay políticos y personas de altas responsabilidades que desprecian el protocolo. Siguen afirmando aquello de “yo soy muy poco protocolario“, ignorando que, en realidad, dicen: “yo soy mal educado“, “yo no aprecio la organización y buen  funcionamiento de los actos oficiales“, “yo no sé relacionarme con personas de otras culturas“, “yo no doy importancia a la comunicación institucional“, “yo desconozco cómo representar adecuadamente a la institución que pertenezco“, “yo no se por dónde me da el aire“……….

Pobres necios.

© Juan de Dios Orozco López

Las fotografías son de ABC y La Casa de S.M. El Rey.

La elegancia no es cuestión de corbatas.

Antes de comenzar, quiero pedir disculpas por no haber asistido a mi cita semanal con vosotros de la semana pasada. Mucho trabajo, muchos proyectos y muy poco tiempo. Ya os iré informando…

Si piensas que voy a hablar de chaqués, trajes de noche, pamelas o taconeo, mejor dejas de leer este post.

Ya sabes que considero muy importantes las formas y las formalidades. Para muchos, esto de los códigos -sea cual fuere la actividad codificada- no es materia de su desinterés. El “corsé” que imponen las normas es algo que no va con ellos. Con los demás puede, pero con ellos no. Están convencidos, por ejemplo, que vestir de etiqueta o de manera formal responde a exigencias de otras antiguas y remotas épocas. Ellos son más de chanclas, bermudas y camisetas de tirantes con palmeras y girasoles, que es mucho más moderno, proporciona libertad de movimientos y no atenta contra las “livertades hindibiduales de la persona umana” Nada de corbatas. Mucho menos llevar un chaqué. Pero a mi me parece que cuando no respetan los códigos de indumentaria, además de desconsiderados con sus anfitriones, ponen de manifiesto sus doctorados en ignorancia patatera.

Debemos tener en cuenta una consideración previa: a una invitación en la que para un acto se pide expresamente asistir con una determinada indumentaria, es obligado acudir con esa indumentaria. Lo contrario es una afrenta al anfitrión, una desconsideración para los que sí asisten cumpliendo con las exigencias que determina el que tramita la invitación y una muestra de mala educación.

Está claro que “lo de menos” es lo que se ve y “lo de más”, lo más importante, es la actitud elegante de asistir a un acto en el modo que se solicita y por convencimiento. Cuando la apariencia se corresponde con lo que realmente siente una persona, se alcanza el grado de elegancia al que muchos aspiran y muy pocos llegan.

Las formalidades y solemnidades, también, requieren de algún que otro pequeño sacrificio para diferenciarse de eventos intrascendentes o de promoción turística. Lo que se pide cuando se solicita una determinada indumentaria en actos importantes es, precisamente, pasar inadvertido para que nada  -mucho menos nadie- pueda distraer la atención de lo principal. Algunos, como si de un ladrón de guante blanco se tratara, pretenden robar protagonismo a quien es legitimo dueño del mismo, poniendo en evidencia su escasa humildad, falta de respeto, poca consideración y  deficiente aprecio por quien ha tenido el gusto de invitarlo.

Creo, y ya finalizo, que antes de asistir a un acto “malvestido” por la razón que sea -y las puede haber muy nobles y dignas de encomio-  es mejor declinar la invitación.

A buen entendedor pocas palabras bastan aunque debería quedar claro que la elegancia no es cuestión de corbatas.

Ya me dirás qué piensas de este asunto.

© Juan de Dios Orozco López

Tres días después de la proclamación de D. Felipe VI.

Me he mantenido al margen. He disfrutado, desde la barrera, de todo lo que se ha celebrado en relación con la proclamación de S.M. El Rey D. Felipe VI. Creo que se ha dicho ya casi todo y la realidad ha callado las voces y puesto en evidencia a la retaila de falsos expertos en protocolo, comunicación, Casa Real de España, organización de actos, logística, seguridad, periodismo, marketing político, derecho constitucional, moda y peluquería.

En estas importantes ocasiones surgen entendedores, conocedores, sabedores y oportunistas expertos en cuantas materias hicieran falta. Yo solo me quedo con dos reconocidos expertos -porque solo a ellos he visto en la televisión- a los que el mundo del protocolo español debe estar agradecido. Son Carlos Fuente y Alfredo Rodríguez con quienes puedo o no estar de acuerdo en algunas cosas pero a los que es justo reconocer que han sabido defender la práctica protocolaria con profesionalidad y conocimiento. Vaya, desde aquí, mi honesto aplauso para ellos. Solo un detalle: a Carlos Fuente lo vi con una corbata morada que recordaba los colores republicanos, mientras que Alfredo Rodríguez utilizó un corbata verde que recordaba al color monárquico que evoca el Viva El Rey De España. No se si fue coincidencia o guiño hacia partidarios de república y monarquía pero tampoco tiene importancia más allá de la anécdota. En cualquier caso, los dos son grandes profesionales que no dejan nada al azar.

El caso es que tomé nota de algunas cosas que me llamaron la atención y quizá sean repetitivas pero el mero hecho de escribirlas me sirve para ejercitarme en la observación.

El acto oficial de firma de la abdicación

Un elemento decorativo colocado sobre la mesa, entre las cámaras y S. M. D. Juan Carlos impidió observar el acto de la firma en un plano televisivo frontal. Tuvo que recurrirse a uno lateral. El realizador metió la pata porque dejó ver el temblor en el trazo de la firma de D. Juan Carlos.

La decoración no permitió ver de frente lo que ocurría

La decoración no permitió ver de frente lo que ocurría.

Yo esperaba que en este acto D. Juan Carlos inclinaría la cabeza ante D. Felipe y que ese era el gesto del que todo el mundo hablaba. Y me equivoqué, pero solo por unas horas. El gesto Real fue el intercambio de puestos. Los responsables de protocolo se encargaron de diferenciar el tamaño de la sillas, colocar en la de mayor tamaño, en primer lugar, a D. Juan Carlos y después a D. Felipe. Todo estudiado y medido. D. Juan Carlos, premeditadamente, quiso enviar con ese gesto explícito un mensaje de “cesión del trono”

Me llamó la atención el tamaño de la miniatura de Toisón que usaba D. Felipe y la de menor tamaño que utilizó D. Juan Carlos. Creí observar en la de D. Felipe la correspondiente a Gran Maestre.

El Tosión de D. Felipe se corresponde con el de Gran Maestre.

El Tosión de D. Felipe se corresponde con el de Gran Maestre. Foto La Sexta TV.

En lo que se refiere a la actuación de la Reina Doña Letizia, fue impecable y conforme a lo que se espera de ella. Estuvo muy pendiente de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía a quienes con discreto, medido y premeditado gesto indicó cómo debían sentarse.

Todo lo demás no merece comentario alguno salvo las banderas en las que para incluir la Europea, en lugar digno y destacado, se la separó del grupo de las de autonomías y se colocó con la Enseña Nacional.

La imposición de la faja de General 

Este es un acto de tradición militar y de carácter íntimo y familiar. La tradición obliga a que la faja sea impuesta por otro General. Se trata de ser “investido del empleo militar” por otro General que apadrina al “recién” llegado. A este acto asisten, como ya he mencionado antes, solo los más allegados familiares y, en este caso, los miembros más destacados de la Casa de S.M. El Rey y otros cercanos militares y civiles a Su servicio.

Aquí, aunque no ha sido muy difundido, D. Juan Carlos inclinó la cabeza ante su hijo en un gesto de respeto que, como he dicho antes, yo pensé que se daría el día anterior, durante la firma de su abdicación.

Fotografía de asistentes al acto de  imposición de la faja de Capitán General

Fotografía de asistentes al acto de imposición de la faja de Capitán General. Foto Casa S.M El Rey.

El juramento y proclamación ante Las Cortes Generales. 

Desde el principio se estableció un debate sobre quienes deberían estar en el estrado junto al Rey, los símbolos e incluso la indumentaria. Siento ir a contracorriente -honestamente debo decirlo- pero me parece muy acertada la presencia de los representantes de los tres poderes y las dos Cámaras además de una representación muy reducida de la Casa de S.M. El Rey con solo cinco personas: Jefe de la Casa, Secretario General, Jefe del Cuarto Militar, Secretario del Príncipe y su preceptor desde su paso por la Academia General Militar, el General Emilio Tomé, que actuó de Ayudante de Campo.

Panorámica proclamación Felipe VI

Panorámica proclamación Felipe VI

En cuanto a los símbolos, estuvieron los necesarios y suficientes: Enseña Nacional, Escudo de España, cetro y corona.

Fueron muchos los cargos que han vestido V.E.R.D.E como el Diputado Juan de Dios Ruano o la Presidenta de Castilla la Mancha. El Rey vistió la etiqueta militar y algunos de los componentes civiles de la presidencia hicieron lo propio vistiendo el chaqué. Los que vistieron uniformes militares lo hicieron un grado por debajo de la uniformidad del Rey. Solo una señora llamó la atención por su poco acertada elección, además de los que se negaron a vestir el chaqué. También hay que señalar que Rajoy, con el chaqué desabotonado parecía llevar una toalla de playa en lugar de un traje de etiqueta.

Toda la emoción que eché en falta en la firma de D. Juan Carlos el día de su abdicación, la observé en muchísimos gestos el día de la proclamación de Felipe VI. La cercanía y complicidad entre Doña Letizia y D. Felipe y los gestos de una pareja enamorada han gustado a los españoles. El hecho que Doña Letizia permaneciera sentada en el vehículo mientras que D. Felipe permanecía en pié saludando a la multitud, honra a nuestra Reina que sabe cual es su puesto y lo está haciendo muy bien -repito- aunque a algunos les pese. Su elegancia conductual, su actitud y su discreción van a impulsar la imagen de La Corona.

El recorrido, el balcón y los faralaes

El recorrido que efectuó el ya Rey Felipe VI fue magnífico, las medidas de seguridad importantísimas como corresponde a la magnitud del acto. Observé francotiradores que se dejaban ver, una perfecta organización de salidas, controles disuasorios, detectores de metales…Todo perfecto, nada improvisado y si muy bien planificado. Controlar a decenas de miles de personas de forma ordenada requiere, además de planificación, la aceptación pública de que la presencia policial multitudinaria era necesaria. Nadie se quejó de “mucha policía, poca diversión” Todo lo contrario. Incluso se aplaudía la actitud policial. Naturalmente no se vieron a los republicanos. No hubo desperfectos en el mobiliario, nadie tiro piedras ni quemó contenedores en una manifestación de que en España somos civilizados y convivimos personas respetuosas con las creencias políticas diferentes.   Pude ver también, a una chica -muy valiente- que con la intención de provocar y con los colores republicanos gritaba improperios a diestro y siniestro. La policía, no la detuvo sino que la protegió. En este sentido, el oportunista Jorge Vestrynge tuvo su minuto de gloria y de propaganda barata.

D. Felipe saluda desde el coche en la zona de Callao

D. Felipe saluda desde el coche en la zona de Callao

La salida al balcón fue magnífica. También calculada y controlada por el Jefe de Protocolo de la Casa que marcaba tiempos e indicaba cuando debían salir los Reyes. D. Juan Carlos, otra vez mostrando su respeto por el nuevo Rey, se mantuvo en el balcón el mínimo tiempo. Se repitieron los gestos de cariño entre todos ellos que esperamos ver a menudo.

En cuanto a la recepción de palacio, algunas señoras pensaron que era su oportunidad para lucirse. La elegancia es amiga de la sobriedad y lo contrario resulta, a veces, grosero y chabacano . Así pudimos observar a Mariló Montero con un vestido inadecuado para el momento. Vimos, también, a Isabel Preysler con un vestido, marcando figura, que era muy apropiado para ir de compras al Lidl. A esta “elegante” señora jamás se le hubiera ocurrido posar, para los azulejos y con el Príncipe Carlos, de esta guisa. Finalmente observamos a Carla Royo vestida como “Heidi en el país de la maravillas” -ya es rizar el rizo- y que no debió leer el código de indumentaria “sugerida”. Tampoco vió el Dress Code David Bisbal que también entendió que “asía musha caló” para llevar corbata. Al contrario me gustó, por ejemplo, María Dolores de Cospedal que , cuando decide ponerse guapa, resulta de una elegancia y belleza singular.

Las consecuencias de todo

D. Juan Carlos lo ha hecho bien, llevándose consigo lo único que ha hecho sombra en sus 40 años de reinado: la actuación deshonesta y quizá delictiva de su yerno. Las Infantas ya no son Familia Real sino familia del Rey y la imagen de D. Felipe no solo no parte de cero sino que la noble actuación de D. Juan Carlos le ha puesto en su punto de partida con un saldo muy favorable.

Muchos son los que han criticado abiertamente la rapidez y la supuesta improvisación que ha rodeado a la abdicación y proclamación pero he de decir que a España se le da bien superar estas complicadas situaciones y desde el punto de vista organizativo, desde fuera, todo ha sido perfecto…mal que le pese a algunos.

Tenemos a un Rey magnífico, preparado y que ama a España por encima de ideologías políticas, que lleva más de cuarenta años preparándose para ser el Jefe del Estado. Le acompaña una Reina preparada, que también se ha formado durante 10 años, para complementar a D. Felipe. De momento, en este inicio del viaje, les acompañarán muy de cerca otras personas como Jaime Alfonsín cuya lealtad está probada y de cuya preparación intelectual y experiencia no se puede reprochar absolutamente nada. Se oye, también, que Sagrario Ruíz de Apodaca o Jordi Gutiérrez, periodista catalán que fue delegado de TV3 en Madrid en la década de los 80 están en el bombo para nuevo DIRCOM de La Zarzuela y yo encuentro también, además de la mano de Doña Letizia, una acertada elección. Se cambiarán también los organigramas, algunos aspectos formales de actuación y se procurará, sin duda, un mayor conocimiento y cercanía, si caben, de la realidad de la sociedad española.

Y nada más (y nada menos). Yo continuaré a la espera de acontecimientos, firme en mi convicción de que D. Felipe lo hará bien y de acuerdo con los límites marcados por la Constitución. Recordemos siempre que “el Rey reina pero no gobierna”

© Juan de Dios Orozco López