Un esmoquin para el éxito.

Se lo he oído a Carlos Herrera esta mañana. Mas o menos venía a decir: “Nadie debe pensar que Pablo Iglesias iba vestido de esmoquin sino de maitre…y cuando fue a ver a SM El Rey lo hizo de camarero” Su indumentaria, utilizada según para qué, da una idea del respeto que le merecen a algunos las más altas instituciones del Estado por un lado, y los saraos en los que no le faltan palmeros, por otro. A Carlos Herrera no le falta razón. Este político quiere tener “un gesto al cine español” pero es incapaz de tenerlo con el Jefe del Estado cuando se trata del futuro de España y de los españoles.

Pablo Iglesias se viste según conviene a sus intereses mediáticos. Su elegancia de conducta deja mucho que desear.
Pablo Iglesias se viste según conviene a sus intereses mediáticos. Su elegancia conductual deja mucho que desear. Su apariencia también.

En esto de la indumentaria que algunos políticos saben utilizar magistralmente, no debemos dejar que el bosque nos impida ver los árboles.  Yo he llegado a una sencilla conclusión que todos los que me seguís conocéis. Que Pablo Iglesias se ponga un esmoquin para ir a un sarao y acuda en mangas de camisa a La Zarzuela no es solo cuestión de modales -que también- sino el resultado de la premeditación y alevosía mediática. Vamos, que forma parte de su estrategia de comunicación. La indumentaria tiene unos códigos que algunos utilizan en el modo en que más conviene y en este caso  denota un significativo menosprecio hacia el Rey y a los españoles y provoca la sonrisa, el aplauso y la aprobación de sus seguidores en los Premios Goya. Se diga lo que se diga, el respeto también se demuestra con la indumentaria. A la vista está, aunque se quiera dar otra explicación y se deje a la interpretación.

Si hay oportunidad de acaparar la atención, aunque cueste admitirlo, los de Podemos le dan vueltas en la gestión de la comunicación al resto de sus contrincantes que suelen permanecer agazapados hasta que una debacle se cierne sobre sus cabezas y se ven obligados a reaccionar. Sin embargo los de Podemos son absolutamente proactivos y adelantan, por varios cuerpos, los lerdos pasos de los que gestionan la comunicación de los partidos mayoritarios.

Hay que reconocerle el mérito a Podemos en esto de comunicar y sacar partido a toda comparecencia pública. Cada vez que se va a producir un hecho que masivamente va a ser atendido por la sociedad, allí están ellos. Se adelantan con hechos llamativos -cuando no provocativos- para acaparar la atención de los medios de comunicación social. Lo hacen sistemáticamente y sus contrincantes aún no se han dado cuenta y no aciertan. Presta atención a esto. Pedro Sánchez en un alarde de “modernidad y rebeldía” – la que pensaba iba a tener el líder de Podemos- se presenta sin corbata  a los Premios Goya mientras que en una jugada de comunicación magistral, el líder rebelde, rompedor y anti sistema, que tanto desprecia a la alta sociedad, se viste como ella. Este resulta con un éxito arrollador. Aquel con el más absoluto de los ridículos.

Podemos diseña estrategias de comunicación mientras que los demás se quedan en el plano táctico. Podemos le mete un gol por la escuadra a los grandes comunicadores de los partidos tradicionales con extremada habilidad y además, todo el mundo se lo ríe.

Quizá sea la hora de cambiar estrategias de comunicación….si es que alguna vez las tuvieron.

Para que después digan que esto del protocolo no sirve para nada.

© Juan de Dios Orozco López

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Protocolo y Seguridad

De todos es conocido que el trinomio Protocolo-Seguridad-Comunicación es inseparable en la planificación y ejecución de un acto, en especial  los que afectan a los más altos dignatarios. No cabe la menor duda que lo que prima en todas las actuaciones públicas de un dirigente es la seguridad. La más mínima posibilidad de que alguien pueda atentar o poner en riesgo la seguridad de una autoridad hace que se descarte una celebración o encuentro público.

Creo que merece la pena explicar de forma genérica cómo se gestiona la seguridad,  desde dentro de una organización, en una reunión a la que acudan altos dirigentes.

Cuando escribo ahora de seguridad no lo hago sólo en referencia a la posibilidad de un atentado que provoque la muerte. El “tartazo” como el que le dieron en su día a Bill Gates dio al traste con un acto mundial que causó millones de dólares en pérdidas al no poder celebrarse porque falló la seguridad.

El tartazo a Bill Gates no le causó grandes daños físicos pero provocó enormes pérdidas económicas a su empresa. Fue un fallo de seguridad terrible.
El tartazo a Bill Gates no le causó grandes daños físicos pero provocó enormes pérdidas económicas a su empresa. Fue un fallo de seguridad terrible.

Alrededor de una autoridad se conforman, normalmente, cuatro círculos que pretenden evitar cualquier acto que menoscabe la seguridad en una reunión de alto nivel.

  • El primer círculo -y más lejano- tiene por objeto obtener información de las posibles amenazas de las que son objeto los dirigentes. Corresponde su establecimiento a los Servicios de Inteligencia del Estado. Trabajan desde que se tienen datos suficientes de la reunión o encuentro de alto nivel.
  • El segundo círculo corresponde al de observación y es ocupado por personas de uniforme que además de su carácter disuasorio -por lo explícito de su presencia- están equipados con armas largas. Son los francotiradores que ocupan puestos dominantes en los alrededores del lugar donde se celebra el acto.
Los tiradores de élite aseguran a media distancia las zonas de movimientos de autoridades y personas que acuden a un acto. Tienen, también, carácter disuasorio.
Los tiradores de élite aseguran a media distancia las zonas de movimientos de autoridades y personas que acuden a un acto. Tienen, también, carácter disuasorio.
  • El tercer círculo, de vigilancia y control de accesos, lo ocupa normalmente personal uniformado de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que se encarga de identificar a las personas autorizadas para el acceso y evitar que se puedan introducir en la zona artefactos o armas.
LA Guardia Real Española está especialmente preparada para controlar los accesos con presencia de autoridades y público numeroso.
La Guardia Real española está especialmente preparada para controlar los accesos a lugares con presencia de autoridades y público numeroso.

Si alguien sobrepasa el tercer círculo de seguridad hay una probabilidad muy alta de que pueda atentar con éxito.

  • El cuarto círculo -el más cercano a la autoridad- es el que conforma la denominada “cápsula de seguridad” Son agentes de paisano -normalmente de uno a cinco integrantes- conocidos como guardaespaldas, que suelen llevar la americana desabotonada para poder extraer con rapidez el arma y reaccionar adecuadamente, si es preciso. Visten igual que los dirigentes a los que protegen. Lo hace así, precisamente, para no llamar demasiado la atención. De hecho, en una afluencia masiva y puntual de autoridades lo único que diferencia físicamente a un guardaespaldas de su autoridades es la americana abierta y quizá la estatura.
Observa cómo el miebro de la cápsula de seguridad supera en estatura a Busch y mantiene su americana abierta.
Observa cómo el miebro de la Cápsula de Seguridad supera en estatura a Busch y mantiene su americana abierta. Por el “pinganillo” que lleva en la oreja le “cantan” cualquier información. Por cierto que las gafas oscuras sirven para evitar ser deslumbrados no para parecer más “cool”

La cápsula de seguridad siempre está activa y en muy pocas ocasiones abandona a su protegido. Salvo en reuniones muy íntimas, al menos el jefe de la cápsula acompaña a su dirigente. Pero siempre lo hace discretamente, fuera de plano y sin interferir los aspectos visuales para que nunca se reste protagonismo a la autoridad que se protege.

Lo anterior viene a colación por la presencia excesiva -grotesca y grosera diría yo- de la seguridad del Presidente Castro en los actos que se celebraron ayer, 02.02.2016, en París y en los que los miembros de la seguridad del presidente cubano parecía apreciar un riesgo casi extremo si nos atenemos a lo publicado por los medios de comunicación. Ni siquiera dentro de instalaciones aseguradas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Francia parecen sentirse cómodos los cubanos y ello ha provocado que se reste protagonismo a los líderes con los muy pocos acertados movimientos del nieto de Raúl Castro que es su Jefe de Seguridad. Resulta vergonzoso que un Jefe de Estado deba decir a un escolta que se quite del foco en la manera en que se vio obligado Hollande, ayer, a petición de la prensa. Echa un vistazo.

De todos esos hechos se puede deducir:

  • La seguridad cubana menosprecia a la francesa o tiene una información que los observadores no tenemos.
  • Nunca se debe restar protagonismo a una autoridad. Los Jefes de Gabinete de ambas autoridades deben controlar con los asesores de protocolo todos los detalles, de manera que se potencie el mensaje deseado y se minimice cualquier acción que reste visibilidad a quien o a lo que la merece.
  • Los miembros del equipo de seguridad deben conocer cómo funciona el protocolo para que su presencia sea lo más discreta posible.

¿Tú que opinas sobre este asunto?

© Juan de Dios Orozco López

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Protocolo “Win-Win”

Es lo que tiene hacer protocolo: procuras adaptarte al medio, intentas el acomodo de las personas, y esperas ajustar las actuaciones personales a la cultura con la que interactúas. A veces sale bien y otras no. Hacer protocolo significa, al menos, tener intención de crear situaciones agradables entre personas que, en principio, pueden ser muy diferentes en su cultura y su religión.

La principal función del protocolo social intercultural es provocar la relación eficaz entre culturas y crear un clima agradable en el que anfitrión e invitado se sientan satisfechos. Cierto es que las partes deben renunciar a una porción de sus deseos y comodidades. Es lo que en diplomacia se denomina reciprocidad.

Esculturas de desnudos tapadas en los Museos Capitolinos de Roma (Foto EFE para elmundo.es)
Esculturas de desnudos tapadas en los Museos Capitolinos de Roma (Foto EFE para elmundo.es)

Creo que no es necesario recordar que los aspectos culturales y religiosos afectan a los sentimientos y provocan emociones personales.  El protocolo, por lo tanto, es un instrumento de acercamiento entre personas. Por eso, el protocolo intenta que los sentimientos, las emociones y las creencias que pudieran, en un principio, crear barreras y distanciar personas no se conviertan en obstáculo para alcanzar el éxito en las relaciones diplomáticas, políticas o empresariales.  Es importante destacar que la ausencia de protocolo premeditada tiene también su función en la relación entre personas. En resumidas cuentas, por medio del protocolo, si estoy cómodo me quedo y si no lo estoy, me voy.

Y sí, si el objetivo es hacer negocios, alcanzar acuerdos políticos o buscar acercamientos diplomáticos, cuando ellos vienen debemos adaptarnos a sus modos y cuando nosotros vamos, también. Cabe esperar que ellos hagan los mismo. Es la única forma de tener éxito y hacerlo desde una posición cívica y eficaz.

Así se hace protocolo para el “Win-Win”*

Pues eso.

© Juan de Dios Orozco López

(*) “Win- Win”: En procesos de negociación: “Todos ganamos”

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Diez preguntas insolentes y una respuesta protocolaria.

DIEZ PREGUNTAS

1.-¿Por qué tengo que recibir a quien me desprecia y pretende humillarme?

2.-¿Por qué tengo que agradecer un servicio cuando no solo no se me ha prestado sino que se me ha perjudicado?

3.-¿Por qué tengo yo que estar siempre sometido a la norma mientras que otros la desprecian?

4.-¿Por qué debo callarme cuando otros vociferan?

5-¿Por qué tengo que respetar a quien no me respeta?

6.-¿Por qué debo poner al mal tiempo buena cara?

7.-¿Por que tengo que ceder cuando ellos pretenden preceder?

8.-¿Por qué debo saber ser y aprender a estar estar mientras ellos solo quieren parecer y aparentar?

9.-¿Por qué estoy obligado a medir mis palabras cuando ellos vociferan e increpan?

10.-¿Por qué tengo que admitir, cien mil veces 100, pulpo como animal de compañía?

UNA SOLA RESPUESTA

Porque eso te hace diferente a ellos.

© Juan de Dios Orozco López

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Retórica y discurso protocolario (y II)

La rendicion de breda

En numerosas ocasiones me he referido a la elaboración del discurso protocolario que viene a fundamentarse en la configuración de los diferentes elementos de la escena, en su distribución especial y espacial, en la coherencia con lo verbalmente explicitado y en la necesidad -en muchos casos exigencia- de decir por la imagen lo que con palabras resultaría inoportuno, políticamente incorrecto o difícil de explicar. De esto último saben mucho los comunicadores políticos y empiezan a implementarlo los que gestionan la comunicación empresarial.

Artur Mas
La ausencia o presencia de una bandera y su posición relativa respecto al orador, por ejemplo, deben ser coherentes con el mensaje del orador, impulsarlo o tener su propio valor semántico. En este caso Mas sabe que no incluir la Bandera de España es ilegal pero precisamente esa ausencia, forma parte de su discurso. La fotografía es de EFE para abc.es.

Es cierto. Los grandes discursos, además de grandes interpretaciones, necesitan de una elaborada, meditada y cuidada puesta en escena. No me refiero a la arquitectura de interiores o a la decoración sino a la táctica protocolaria que hace saltar la chispa en el observador y viene a despertar interés por el discurso verbal, complementa su contenido y lo impulsa para hacerlo persuasivo. No vale cualquier espacio, no vale cualquier elemento y no vale cualquier distribución. La mayoría de los que me seguís, sabéis de la importancia del “arriba, abajo, a la derecha o a la izquierda” y su valor connotado en el que el sujeto observador deja de ser pasivo para interpretar lo que ve.

Obama zapatos desgastdos
El equipo de Obama comenzó a buscar nuevas formas de comunicación política por la imagen. Esta imagen tan poco “protocolaria” resultó ser un éxito en su discurso por su alto contenido informativo. Suela desgatada: como la de cualquier otro “trabajador” que demuestra su esfuerzo y trabajo en campaña. Libro de titulo “Audacity” que viene a destacar una de sus cualidades personales que son requisito para cualquier político. Gesto de Obama: atiende el teléfono mientras lee un discurso, lo que da una idea de sus capacidades intelectuales.

Por otro lado, a algún profano le parecería que solo lo milimétricamente perfecto tiene cabida en la elaboración del discurso protocolario. Sin embargo, existen numerosas pruebas de lo contrario. Lo visualmente asimétrico, lo aparentemente improvisado, los esquemas que rompen con lo tradicional tienen en nuestros días una amplia aceptación y cada vez gozan de más predicamento. El problema está en que esta nueva forma de hacer discursos protocolarios también pasará de moda -no tardando mucho- y serán otros los modelos a seguir. En estos momentos en los que es difícil asimilar tanto cambio, por la velocidad a la que se producen, estamos obligados a adaptarnos asumiendo las nuevas tendencias y los modos diferentes y eficaces de hacer protocolo.

El aparentemente improvisado atril, el número de micrófonos que son fotografiados, el “despeinado peinado”, la indumentaria que lleva este dirigente político e incluso su cara aniñada son elementos que forman parte de una nueva forma de hacer discurso protocolario en el ámbito político. Todo se ha elaborado para atender las necesidades de su público objetivo. La fotografía es de Hugo Ortuño para elpais.com

Al contrario de lo que muchos afirman, el fondo del protocolo no ha cambiado. Sí creo que hay una nueva forma de concebir y explicitar el discurso protocolario. Son formas renovadas que tienen siempre los mismos cimientos. Por si te queda alguna duda, echa un vistazo al cuadro de Velázquez “La rendición de Breda” en la que había mucho, pero que mucho protocolo.

Las Lanzas, La Rendición de Breda
Observa la disposición de los protagonistas: El vencido, Justino Nassau, asume un papel sumiso al entregar la ciudad, de forma simbólica, con las llaves y casi se arrodilla frente al vencedor, Ambrosio Spínola. Este porta, en su mano izquierda, “la antorcha” que le distingue como el más caracterizado e importante de entre los vencedores. Spínola toca con su mano derecha el hombro del vencido en un gesto explícito de superioridad, aprobación, respeto y condescendencia. Las tropas vencedoras portan enhiestas y bien ordenadas decenas de picas, mientras que los vencidos solo hacen ver cinco, desordenadas y maltrechas. Hay un discurso protocolario en este cuadro que, en su fondo, no dista mucho de ser el mismo que se lleva a cabo en un relevo entre ministros o presidentes de gobierno en el que el vencedor recibe la “cartera” del vencido.

Dejémonos de tonterías. El protocolo, en su fondo, ha servido, sirve y servirá para comunicar, persuadir, destacar, menospreciar, jerarquizar, honrar, premiar, ensalzar, empequeñecer, acercar o alejar, glorificar, enaltecer, autorizar, formalizar, solemnizar, triunfar o prevalecer, entre otras muchas acciones. Lo que ocurre es que algunos no se enteran aunque en su vidas siempre esté presente el discurso protocolario.

¿Tú qué crees?

© Juan de Dios Orozco López

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Llo zoy poco protocolario. ¿Tú qué shampús hutilisaz?

Si ser casposo significa aceptar las normas oficiales y las tradicionalmente admitidas como buenas por la sociedad, me declaro casposo.

Lo he oído muchas veces de boca de autoridades: “Yo no soy protocolario” Esto es lo que me dijo un Subdelegado del Gobierno en un acto que yo dirigía.

En otra ocasión, con tono burlesco, el Presidente de una Comunidad Autónoma -que conocía mis abiertas críticas a su Jefe de Protocolo por su falta de pericia y escaso conocimiento-, en otro acto que yo dirigía, me espetó: “¡Hombre, cuánto protocolo!”, a lo que le contesté con mucha educación: “Presidente es mi obligación cuidar de su imagen en esta casa y hacer las cosas bien” No me contestó y, de hecho, volvió loco a mi “señorito”, reventando todos los movimientos que estaban previamente diseñados y acordados con su Gabinete. Me las hizo pasar “canutas” y me dejó bien claro, con sus escasas formas protocolarias, que mis críticas a su Jefe de Protocolo las debía pagar. Aún así, no logró que el acto resultara deslucido. Entre otras cosas, porque no le interesaba. Era muy poco protocolario también……cuando le convenía. Tenía una cara dulce como el abuelito de Heidi sin barba. Conmigo, siempre que no había prensa, se comportó de una manera cínica y muy poco elegante. Es lo que tiene ser “poco protocolario”: no solo se ignoran y desprecian las normas legales sino las mínimas de cortesía y modales.

Esto es lo que está sucediendo en la actualidad en España. Alguien podría pensar que con todos estos movimientos políticos que se están dando, el protocolo puede llegar a desaparecer. El protocolo no está de moda porque los que lo desprecian no tienen ni la más mínima idea de a qué se refieren. Es cierto que muchos de los que han obtenido un escaño en el Congreso o en el Senado desprecian las tradiciones, los usos y nuestras costumbres y aplauden que el Rey (Reya) Baltasar (Baltasara) tenga pechos. También menosprecian al Jefe del Estado abiertamente, sin que nadie pueda legalmente hacer nada contra ellos porque se conculcaría, entonces,  la igualdad de hombres y mujeres y la libertad de expresión.

Es curioso que quienes afirman ser “poco protocolarios” ignoran la verdadera razón del protocolo: procurar la convivencia por el respeto a los demás. Precisamente el protocolo, en su acepción de urbanidad, tiene como función principal la de regular las relaciones humanas por cuanto actúa allá donde la ley no puede hacerlo. De esta manera, quien -sin atentar contra ley-  se comporta de forma zafia y vulgar es rechazado por la convención social y por atentar contra lo que para la sociedad es considerado un valor y una actitud premiable. Algunos, como buenos y altos indocumentados, ignoran también que no hay norma más democrática que la del protocolo por cuanto éste coloca más arriba a quien más votos obtiene. 

¿Casposos los de protocolo? No. No señor. Somos o intentamos ser educados y conocemos las normas que rigen la presencia de autoridades en actos oficiales además de respetar y practicar las normas de urbanidad y cortesía.

Si ser casposo significa aceptar las normas oficiales y las tradicionalmente admitidas como buenas por la sociedad, me declaro casposo.
Si ser casposo significa aceptar las normas oficiales y las tradicionalmente admitidas como buenas por la sociedad, me declaro casposo.

Ustedes. Ustedes son los que pretendiendo ser lo que nunca podrán y aspirando a lo que jamás alcanzarán con dignidad, son los casposos. No es que sean poco protocolarios, es que son unos incompetentes e indocumentados de las normas legales y sociales. Ustedes no son más cercanos por ser poco protocolarios es que les falta “Celo por las instituciones e intereses de la patria” y mantienen un comportamiento irrespetuoso como ciudadano con las normas de convivencia pública. Lo que ustedes quieren decir cuando afirman ser “poco protocolarios” es que son poco cívicos.

Pero la culpa la tenemos nosotros. Es cierto. Hemos dejado que quien no tiene ni la más remota idea de lo que el protocolo significa y hace en favor de las instituciones públicas o la convivencia, opine e influya en la desaparición de todo rasgo de buena organización, cortesía, cuidado de la imagen institucional, generación de percepciones positivas y respeto por las normas. 

Ustedes dicen: Llo zoy poco protocolario ¿me ze hezcusha?

Yo afirmo que no necesito champú anti-caspa porque no la tengo. Por no tener, casi no tengo pelo.

Y tú, ¿qué champú utilizas? 

© Juan de Dios Orozco López

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Feliz Navidad

Feliz Navidad 2016

En Irlanda se suele encender por Navidad, en cada casa, una vela cuando anochece para recordar que San José y la Virgen María buscaban posada para el nacimiento del Niño Jesús.

Con las velas del Belén de mi casa quiero desearte que el Niño Dios ilumine tu camino y que el 2016 venga lleno de alegría, felicidad y prosperidad.

Juan de Dios Orozco López

Feliz Navidad 2016

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Los políticos vienen de Raticulín.

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Lo contaba hace unos días en una entrevista que me hicieron en Lisboa cuando finalicé mi intervención en las X Jornadas Internacionales que celebraba la Asociación Portuguesa de Protocolo: Los de protocolo estamos ocupando espacios en el ámbito de la comunicación que otras disciplinas no han querido o no han sabido hacer suyas. Me refiero a esto de la gestión de la imagen pública que cada día tiene mayor interés y peso dentro de la comunicación institucional, política y empresarial. Ahora hablamos y hacemos, cada vez más, de asesores de imagen pública.  Por favor, entiéndelo: cuando hablo de imagen pública no lo hago (solo) de la imagen personal, del color que mejor va con el tono de piel o del corte de pelo más favorecedor.

Hablar de imagen pública es observar a un dirigente desde una perspectiva holística -este término viste mucho a los intelectuales y a mí me ha quedado genial- que vendría a recoger percepciones creadas natural o artificialmente. Me explico: un político tiene éxito electoral, entre otros factores, porque habla bien en público, cae simpático, se mueve de forma natural y grácil, dispone de capacidades para empatizar, es percibido como líder, se le querría tener como compañero de trabajo, amante, maestro, albañil, padre cariñoso, profesional ejemplar, trabajador incansable, taxista feliz, deportista de salud inquebrantable, de geniales ocurrencias, distante cuando sea necesario y cercano oportunamente. Si además es un buen gestor, guapo/a, le gusta la cocina, se emociona ante la visión de una puesta de sol y le gustan tanto los Rolling Stones como Vivaldi o Camela….pues eso. Incluso podría ganar unas elecciones. Sí, sí. Todo estos atributos necesita, en determinado momento, un líder político o empresarial.  De eso se trata, de crear -insisto- percepciones positivas, sean naturales o artificialmente preparadas por los asesores de imagen.

Ante unas elecciones, muy pocos leen los programas electorales y la verdad es que los debates quedan reducidos a ver quién da más fuerte al contrincante, quién es capaz de sacar más trapos sucios, quien es dialécticamente más ágil o, como viene ocurriendo en España, con quién se pactará para hacerse con el poder. De ideas y soluciones poquito. De ahí que el protagonismo sea de la imagen (la forma) en detrimento del contenido (fondo). Por eso, desde dentro de las organizaciones políticas, se está más preocupado por hacer que sus dirigentes sean más cercanos que en contar y convencer con argumentos. Y por eso, también, los líderes suben al banco de un parque para dar un mitin (improvisado) o se ponen camisas blancas para dar la sensación de ser más limpios y transparentes. Quieren hacernos creer que la apariencia no engaña y que Míster Proper no solo para los anuncios de limpia cristales.

Por eso, ahora es necesario HUMANIZAR al político haciendo que toque la guitarra como Pablo Alborán, que suba a un globo aerostático con Calleja, que juegue al futbolín como Cristiano, que cocine como el ganador de Master Chef y que prepare batidos superchachis para desayunar. Pero eso, creo yo, no es suficiente.

Definitivamente, yo creo que una cosa es lo que vemos -o nos hacen ver- y otra muy diferente es lo que realmente son. Al final va a ser que algunos políticos vienen de Raticulín, de la galaxía de Maspallá.

© Juan de Dios Orozco López

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Si no hay prensa , SÍ hay acto. El discurso protocolario (I)

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Sí, sí. El estudio de los actos políticos y sus “saraos” anejos es muy interesante, pero las grandes concentraciones en las que el líder era aclamado por decenas de miles de seguidores -si no cientos de miles-  tienden a desaparecer.

Las concentraciones propangandisticas que se llevaban a cabo por partido Nazi en Alemania no serían entendidas en la actualidad
Las multitudinarias concentraciones -como parte de la estrategia propagandística- comenzaron a utilizarse de forma sistemática en la Alemania nazi.

Es muy cierto que los actos políticos son herramienta estratégica de comunicación  y parte fundamental de las acciones de marketing político. No obstante, los resultados que arrojan los actos políticos con presencia masiva de personas, en términos de rentabilidad mediática, no son tan altos como los riesgos que es necesario asumir y los elavados costos económicos en que se incurren.

Pyongyang
Festejo del último aniversario de la creación de Corea del Norte. Un acto masivo que solo es posible y sostenible en determinadas situaciones políticas.

En nuestros días la ventaja de que nadie en un acto político multitudinario cuestione lo que se afirma, queda minimizada por el riesgo de que a algún desaprensivo se le ocurra crear una situación de inseguridad. Está claro que la posibilidad de enviar mensajes contundentes que nadie pueda distorsionar o interferir -como ocurre en entrevistas o debates- ha sido la verdadera razón de la existencia de los grandes actos políticos, además de ofrecer una percepción de unidad y contar con un grupo muy numeroso de personas que se mueven, gritan y actúan al son de una batuta que manejan magistralmente los expertos en propaganda política.

El caso es que la organización de actos políticos masivos necesita de la presencia de los medios de comunicación social, todos son públicos y publicitados con anterioridad y se rigen por el principio que creo ya anticuado de “si no hay PRENSA, no hay acto” Además son muy costosos en términos económicos y, en estos días en los que la seguridad debe primar sobre cualquier otra consideración, pueden ser un foco de atracción para atentados terroristas.

Frente a lo que hasta ahora se ha venido haciendo en Europa, los estadounidenses utilizan cualquier momento, público o privado, como un acto impulsor de la imagen política de dirigentes y partidos. Además, la omnipresencia de las redes sociales hace que la repercusión y los impactos sobre los posibles votantes no dependa de la asistencia masiva a un acto sino del trabajo hecho con anterioridad, el diseño de mensajes claros y contundentes y una puesta en escena suficientemente atractiva como para que lo verbalizado pueda ser acompañado de una imagen suficientemente evocadora y coherente. Adquiere mucho peso, en estos casos, la frase de “una imagen vale más que mil palabras”

oBAMA CON VETERANO.
Cualquier momento es bueno para ofrecer una imagen de cercanía y respeto del Presidente Obama hacia los veteranos. En este caso, un “acto” privado puede tener tanta o más difusión que un acto con una presencia masiva de personas.

El concepto actual de la organización de actos políticos requiere una revisión que quedaría resumida en que los actos políticos, ahora, pueden ser públicos o privados con tal de ayudar a conseguir objetivos. Ahora NO se requiere la presencia de prensa. La clave está ahora en afirmar que “si no hay FOTO, no hay acto” y en el poder real de las redes sociales. Antes necesitabamos a la prensa para tomar la foto y difundirla, ahora cualquier miembro del equipo del dirigente político pùede tomarla y llevarla en segundo a una cantidad ingente de personas.

¿Una prueba de lo anterior? Echa un vistazo

Los asesores del lider del PSOE no han podido hacer mejor su trabajo.
Los asesores del lider del PSOE no han podido hacer mejor su trabajo. Hemos pasado del “si no hay PRENSA no hay acto” al ” si no hay FOTO no hay acto”

La imagen anterior es perfecta en su concepción y su sencillez. El observador no tiene que pensar en el mensaje a difundir. Ni siquera tiene que teclear en su smart phone. Si se hace una fotografía de Pedro Sánchez, en ella va toda la carga comunicativa. Pero si quien quiere difundir la foto por redes sociales quiere añadir texto a la foto, en ella , también, se le “sugiere” un mensaje principal y su correspondiente hashtag. 

Quede claro que lo que afirmo es que la prensa NO es imprescindible pero SÍ beneficiosa y necesaria. De todo lo anterior dan fe las numerosas fotografías que de forma magistral utiliza el equipo de comunicación de Obama. Pero de eso hablaré otro día si es que no le hago caso a mi amigo Juan de Sevilla que me tiene advertido en numerosas ocasiones: “Güandedió, ¿tu paqué te mete en ná” 

Saludos.

© Juan de Dios Orozco López

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Una burda copia de imagen.

El contrato de Pedro Sánchez es una mala copia del ya firmado de

Lo decía un profesor mío, hace años, cuando asistí a un curso de Gestión de Crisis y Prevención de conflictos en la Escuela Diplomática. El había participado en el grupo de diplomáticos españoles que negoció la entrada de España en la antigua Comunidad Económica Europea. “Nada de innovar al principio. Copiad. Hay que copiar lo que a otros les ha funcionado. Cuando domines la situación -sólo entonces- da el paso e introduce nuevas ideas. Entonces llega la innovación que, en la mayoría de los casos, es una copia mejorada de lo que otros inventaron. A partir de ahí, se puede ser creativo” Lamento no recordar el nombre del autor de tan sabia aseveración. No se refería, naturalmente, a hacerse con la propiedad intelectual de lo que otro creó -circunstancia ésta muy de moda nuestros días-, sino a recoger y utilizar con honestidad lo que ya está bien hecho para darle un toque diferencial, sin menosprecio de su autor.

Pero hasta para copiar se tiene que ser un experto. La semana pasada semana dí con una fotografía en la que se observa a Pedro Sánchez, de espaldas, firmando en un tablero. La califiqué de “burda copia” de la ya elaborada por el equipo del Primer Ministro David Cameron en 2010. A ella hice mención en su día

Aquí puedes ver la fotografía de David Cameron en la que podemos destacar varios elementos que sirven para elaborar el mensaje:

  • No se puede leer ninguna de las cláusulas, lo que hace que el observador no sepa cuales son los compromisos. En realidad, hablando de percepciones nada importa lo que digan las clausulas sino que lo importante es el hecho de firmar públicamente este compromiso y la percepción positiva que crea en el observador.
  • Sí queda claro que hay un compromiso con el votante.
  • Público, mucho público, joven y de diferentes razas. “Multiculturalidad” para obtener “multivotos”
  • Gesto de simpatía y de frente.
  • Destacan especialmente la frase “A contract….” y la firma de David Cameron, asociando las dos de una manera muy visual.
  • Así SÍ se crean percepciones positivas.
David Cameron y su contrato con la sociedad
David Cameron y su contrato con la sociedad del año 2010. Foto Theguardian.com

Lo que les ha ocurrido a algunos asesores de Pedro Sánchez es que han debido tomar al pie de la letra el consejo del Embajador pero no les ha lucido tanto como a David Cameron. Echa un vistazo a lo siguiente:

  • Se pueden leer todas las cláusulas y a poco que el lector “rasque” se dará cuenta que son obviedades. Verás: No aceptan favores ni regalos que sobrepasen 100 €,s. ¿Si son de menos valor… sí? Por favor, lee y después me dices si no son obviedades que ya se le suponían a los cargos públicos.
  • No queda claro que esto sea un compromiso con el votante, con los afiliados a su partido o simplemente que está escribiendo en la pared.
  • Está rodeado de “dos personas” Está solo. Nadie le respalda.
  • Si no se lee el artículo o crónica periodística esto no sirve para nada. La fotografía no habla por sí misma.
  • Da la espalda a la cámara.
  • La firma queda perdida en medio de una inmensa pared.
  • Así NO se hacen bien las cosas.
El contrato de Pedro Sánchez es una mala copia del ya firmado de
El contrato de Pedro Sánchez es una mala copia del ya firmado por David Cameron. Foto abc.es

Ah, por cierto. Siendo un acto político, corresponde su organización a los de protocolo y no al equipo de albañilería que, parece ser, ha sido el responsable de este entuerto. ¡Flaco favor el que se hace a Pedro Sánchez!

Pues eso.

© Juan de Dios Orozco López

 

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